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	<title>En busca del tornillo perdido</title>
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	<pubDate>Sun, 29 Jun 2008 14:50:29 +0000</pubDate>
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		<title>Guardianes de libros</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Jun 2008 14:50:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julia G.C.</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[&#160;La biblioteca municipal de Tomares es un lugar peculiar. Cuando era pequeñita e inocente mi padre me llevaba, me enseñó a sacar libros, y de hecho la foto de mi carné es del Pleistoceno, salgo con un cutis maravilloso (aunque un peinado algo retro, eso sí).<br />
&#160;Eb la biblioteca se dan cita todo tipo de personajes. Sobre todo, claro está, estresados estudiantes. Los estudiantes se concentran en las salas de estudio, como es lógico,&#160; pero también en grandes cantidades en el patio. De hecho, me he topado mchas veces&#160;con mi primo Alberto en la biblioteca. Siempre estaba en el patio. Claro, claro, acompañando al colega a que se echase un cigarrito y cosas así. Cuánta solidaridad.<br />
&#160;Pero lo mejor de la biblioteca (en realidad, de momento no&#160;he mencionado nada especialmente apasionante) son los bbliotecarios. El mejor, por supuesto, el calvo del bigote. Pero vamos, que el otro y la otra (siempre van juntos, yo los llamo así, sé que soy poco original, pero qué queréis, hace calor, y nadie me lee) no&#160;se quedan atrás. Se esfuerzan todo lo que puede, los pobrecinos.<br />
&#160;A continuación os cuento un par de anécdotas&#160;en relación a libros y la apabullante cultura de que hacen gala estos individuos que son sus fidelísimos guardianes:<br />
&#160;Mi hermana: Hola,&#160;busco <em>Xxxx</em> (no recuerdo el título, qué pasa) de Caballero Bonald. El del bigote: ¿Autor? Ella (con lentitud): Caballero Bonald. Él: Ah. Cabllero ¿qué? Silencio espeso.<br />
&#160;Yo: Hola, busco el <em>Lazarillo de Tormes</em>. El del bigote: ¿Autor? (En realidad es como un autómata, no puede evitarlo). Pensé en contestar que había hipótesis planteadas al respecto pero no había nada claro, pero si le preocupaba realente el asunto podría pedirle a mi profesora de iteratura&#160;Medieval&#160;que me recomendase algunos artículos para&#160;que él los leyese. Sospeché que su interés era menos sapiencial de lo que a mí me hubiese gustado. Yo: Anónimo. Él: Bueno, busca por teatro. Agaché la cabeza, me perdí por las estanterías y me lo busqué yo misma.<br />
&#160;A mí no se me desanima fácilmente. En otra ocasión: Yo: Hola, busco las <em>Metamorfosis</em> de Ovidio. El otro: Bueno, te lo voy a buscar en el registro, pero no sé yo... La otra: Voy para adentro a ver si está entre tanto. Bien, ya tenía yo a todo el equipo desplagando sus profundos conocimientos de archivísitca para mí. El otro: No está, eh. Yo (intentando estirar el cuello para ver cómo había escrito Ovidio en la pantalla, no lo logré): Bueno, iré adentro a ver si... Una vez dentro. La otra: ¿Es teatro? ¡Y dale con el teatro! Yo: No, es poesía clásica.&#160;(Pausa). Es decir, de los antiguos romanos&#160;(vocalizando bien). Veo el libro, que, desde&#160;los estantes de los tesxtos dramáticos (misterios sin sentido) me está lanzando bengalas luminosas para que lo rescate. Lo pesco&#160;ágil y salgo para que el otro me haga la ficha. Él (observando el libro): ¡Ahh! Ovidio... Suspiro.<br />
&#160;a última vez pasé del otro y la otra y fui directamente a por una selección de cuentos de Horaciuo Quiroga. Mientras me hace la ficha me dice: Con este no&#160;te retrases, que lo están pidiendo mucho. Me pica la curiosidad (¿lo habrán puesto de lectura obligatoria en el tuto?). En la calle, abro el libro y observo la ficha. Antes de&#160;esta vez hay sólo dos anotaciones, ambas de hace más de un año...&#160;<br />
&#160;Como veis, tampoco eran anécdotas especialmente jocosas. Pero, lo dicho, hace muucho calor.<br />
&#160;&#160;
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			<content:encoded><![CDATA[<div>&#160;La biblioteca municipal de Tomares es un lugar peculiar. Cuando era pequeñita e inocente mi padre me llevaba, me enseñó a sacar libros, y de hecho la foto de mi carné es del Pleistoceno, salgo con un cutis maravilloso (aunque un peinado algo retro, eso sí).<br />
&#160;Eb la biblioteca se dan cita todo tipo de personajes. Sobre todo, claro está, estresados estudiantes. Los estudiantes se concentran en las salas de estudio, como es lógico,&#160; pero también en grandes cantidades en el patio. De hecho, me he topado mchas veces&#160;con mi primo Alberto en la biblioteca. Siempre estaba en el patio. Claro, claro, acompañando al colega a que se echase un cigarrito y cosas así. Cuánta solidaridad.<br />
&#160;Pero lo mejor de la biblioteca (en realidad, de momento no&#160;he mencionado nada especialmente apasionante) son los bbliotecarios. El mejor, por supuesto, el calvo del bigote. Pero vamos, que el otro y la otra (siempre van juntos, yo los llamo así, sé que soy poco original, pero qué queréis, hace calor, y nadie me lee) no&#160;se quedan atrás. Se esfuerzan todo lo que puede, los pobrecinos.<br />
&#160;A continuación os cuento un par de anécdotas&#160;en relación a libros y la apabullante cultura de que hacen gala estos individuos que son sus fidelísimos guardianes:<br />
&#160;Mi hermana: Hola,&#160;busco <em>Xxxx</em> (no recuerdo el título, qué pasa) de Caballero Bonald. El del bigote: ¿Autor? Ella (con lentitud): Caballero Bonald. Él: Ah. Cabllero ¿qué? Silencio espeso.<br />
&#160;Yo: Hola, busco el <em>Lazarillo de Tormes</em>. El del bigote: ¿Autor? (En realidad es como un autómata, no puede evitarlo). Pensé en contestar que había hipótesis planteadas al respecto pero no había nada claro, pero si le preocupaba realente el asunto podría pedirle a mi profesora de iteratura&#160;Medieval&#160;que me recomendase algunos artículos para&#160;que él los leyese. Sospeché que su interés era menos sapiencial de lo que a mí me hubiese gustado. Yo: Anónimo. Él: Bueno, busca por teatro. Agaché la cabeza, me perdí por las estanterías y me lo busqué yo misma.<br />
&#160;A mí no se me desanima fácilmente. En otra ocasión: Yo: Hola, busco las <em>Metamorfosis</em> de Ovidio. El otro: Bueno, te lo voy a buscar en el registro, pero no sé yo&#8230; La otra: Voy para adentro a ver si está entre tanto. Bien, ya tenía yo a todo el equipo desplagando sus profundos conocimientos de archivísitca para mí. El otro: No está, eh. Yo (intentando estirar el cuello para ver cómo había escrito Ovidio en la pantalla, no lo logré): Bueno, iré adentro a ver si&#8230; Una vez dentro. La otra: ¿Es teatro? ¡Y dale con el teatro! Yo: No, es poesía clásica.&#160;(Pausa). Es decir, de los antiguos romanos&#160;(vocalizando bien). Veo el libro, que, desde&#160;los estantes de los tesxtos dramáticos (misterios sin sentido) me está lanzando bengalas luminosas para que lo rescate. Lo pesco&#160;ágil y salgo para que el otro me haga la ficha. Él (observando el libro): ¡Ahh! Ovidio&#8230; Suspiro.<br />
&#160;a última vez pasé del otro y la otra y fui directamente a por una selección de cuentos de Horaciuo Quiroga. Mientras me hace la ficha me dice: Con este no&#160;te retrases, que lo están pidiendo mucho. Me pica la curiosidad (¿lo habrán puesto de lectura obligatoria en el tuto?). En la calle, abro el libro y observo la ficha. Antes de&#160;esta vez hay sólo dos anotaciones, ambas de hace más de un año&#8230;&#160;<br />
&#160;Como veis, tampoco eran anécdotas especialmente jocosas. Pero, lo dicho, hace muucho calor.<br />
&#160;&#160;
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		<title>Sacrificios por amor</title>
		<link>http://tornilloperdido.blog.com/2007/09/26/sacrificios-por-amor/</link>
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		<pubDate>Wed, 26 Sep 2007 20:01:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julia G.C.</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<p><font size="3"><span><font face="Times New Roman">&#160;</font></span><span style="font-family: Symbol">Ego filew logon.&#160;</span></font></p>
<p><font size="3"><font face="Times New Roman"><span>&#160;</span></font></font>Esa soy yo. Una amante de la palabra. Escrita, hablada, susurrada, garrapateada, cantada, tatuada, gemida, callada… Así pues hice frente con bravura a las contrariedades que el destino nos prepara a nosotros, aquellos que tras dos años siendo el grupo marginado de algún instituto (más aún los que son capaces de expresarse en griego, esa lengua que es la madre de nuestras ideas) acabamos allí donde acaban todos los humanistas. La antigua Fábrica de Tabaco de Sevilla. Tan hermosa, tan grande, tan barroca y tan laberíntica. Sí, ya soy oficialmente estudiante de primero de Filología Hispánica. Y espero serlo durante sólo cinco años más.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&#160;</span>Laberíntica. Esa es mi facultad. Tras desechar las ideas de ir dejando miguitas de pan a mi paso (no aprendes del cuento, me dijo alguien, debes dejar piedrecitas) fui conociendo los pasillos más interesantes, que acaban todos convergiendo en el patio de la fuente. A un lado la cafetería y la copistería. A otro mi salida para el bus. A otro los baños (no me pregunten cómo, pero el otro día acabé meando en el toilet para caballeros, al salir me lavaba las manos, entra un señor muy dispuesto y cuando veo que trajina con su bragueta salgo pitando y con las anos empapadas), al otro mi facultad. Ya nos explicó el profesor de Teoría de la Literatura que para llegar a su despacho se pasaba junto a una puertecilla… Y no, no sabía a dónde conducía. Es un edificio antiguo y como tal debe mantener algún que otro misterio.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">&#160;</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&#160;</span>Además de misterios, la falta de lógica puede resultar apabullante. Me dicen que recoja varias fichas para entregar a profesores con mis datos. Las encontraré en la Delegación de Alumnos. Bien, cuando uno encuentra en un pasillo una escalera estrecha y retorcida con un cartel anunciando tal Delegación no se espera que al final de la escalera no haya simplemente nada. Una mesa con una caja. Y en la caja las fichas. Astucia arquitectónica. Sin duda.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">&#160;</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&#160;</span>Y yo me sentía sola en la facultad… Lejos de mis paisanos, ya que soy la única tomareña que ha entrado en Filología (aunque me sé de algunos en Historia y Derecho). Pues no, porque uno nunca sabe cuando va a estar esperando tranquilamente al profesor de Alemán (con tanto viaje… Tendré que aprender algo. De momento sé conjugar el verbo llamarse o significar y otro que es venir o correrse; como sé ve, voy aprendiendo poco vocabulario, pero el justo y necesario) cuando aparece el padre de tu amigo dispuesto a licenciarse en Filología Inglesa y diciendo a los demás que, que él no es el profesor. El mundo, queda más que demostrado, es un pañuelo muy pequeño.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">&#160;</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&#160;</span>Y así van pasando los primeros días. Con una bibliografía propuesta para la que necesitaría mucha suerte con la lotería y una amplia biblioteca (amueblada por Ikea, of course) en la que cupiese, tomando ya nota de las palabras de esos seres lejanos que hablan sobre su estrado sobre las maravillas de la lengua y literaturas hispánicas, con el peso en mi conciencia de las lecturas obligatorias de Literatura (Cantar del mío Cid, Romancero, Poesía cancioneril, La Celestina, El lazarillo de Tormes, El conde Lucanor, El libro de buen amor,&#160;Los milagros de Nuestra Señora&#160;y para qué seguir).</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">&#160;</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&#160;</span>Pero a Dios pongo por testigo que encontraré los despachos de los profesores cuando necesite una tutoría, que no me amedrenta ese maduro conocido con el que comparto la enseñanza en una lengua que después de todo no es tan ajena, que no me daré por vencida aunque me sienta incapaz de traducir a Tito Livio, añorando De Bellum Gallico, tan correctas y sencillas (hermosas en su sencillez tal vez, después de todo lo que clamé contra César y su afán imperialista a lo George W. Bush), que con calor, ventisca o lluvia me desplazaré hasta el Instituto de Idiomas en la lejana Reina Mercedes a cumplir con mis créditos de libre configuración.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">&#160;</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&#160;</span>Que no temo a la palabra. ¿Lo olvidabais?</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal">&#160;</p>
<font size="3"><span><font face="Times New Roman">&#160;</font></span><span style="font-family: Symbol">Ego filew logon.</span></font>
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<p><font size="3"><font face="Times New Roman"><span>&#160;</span></font></font>Esa soy yo. Una amante de la palabra. Escrita, hablada, susurrada, garrapateada, cantada, tatuada, gemida, callada… Así pues hice frente con bravura a las contrariedades que el destino nos prepara a nosotros, aquellos que tras dos años siendo el grupo marginado de algún instituto (más aún los que son capaces de expresarse en griego, esa lengua que es la madre de nuestras ideas) acabamos allí donde acaban todos los humanistas. La antigua Fábrica de Tabaco de Sevilla. Tan hermosa, tan grande, tan barroca y tan laberíntica. Sí, ya soy oficialmente estudiante de primero de Filología Hispánica. Y espero serlo durante sólo cinco años más.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&#160;</span>Laberíntica. Esa es mi facultad. Tras desechar las ideas de ir dejando miguitas de pan a mi paso (no aprendes del cuento, me dijo alguien, debes dejar piedrecitas) fui conociendo los pasillos más interesantes, que acaban todos convergiendo en el patio de la fuente. A un lado la cafetería y la copistería. A otro mi salida para el bus. A otro los baños (no me pregunten cómo, pero el otro día acabé meando en el toilet para caballeros, al salir me lavaba las manos, entra un señor muy dispuesto y cuando veo que trajina con su bragueta salgo pitando y con las anos empapadas), al otro mi facultad. Ya nos explicó el profesor de Teoría de la Literatura que para llegar a su despacho se pasaba junto a una puertecilla… Y no, no sabía a dónde conducía. Es un edificio antiguo y como tal debe mantener algún que otro misterio.</p>
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<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&#160;</span>Además de misterios, la falta de lógica puede resultar apabullante. Me dicen que recoja varias fichas para entregar a profesores con mis datos. Las encontraré en la Delegación de Alumnos. Bien, cuando uno encuentra en un pasillo una escalera estrecha y retorcida con un cartel anunciando tal Delegación no se espera que al final de la escalera no haya simplemente nada. Una mesa con una caja. Y en la caja las fichas. Astucia arquitectónica. Sin duda.</p>
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<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&#160;</span>Y yo me sentía sola en la facultad… Lejos de mis paisanos, ya que soy la única tomareña que ha entrado en Filología (aunque me sé de algunos en Historia y Derecho). Pues no, porque uno nunca sabe cuando va a estar esperando tranquilamente al profesor de Alemán (con tanto viaje… Tendré que aprender algo. De momento sé conjugar el verbo llamarse o significar y otro que es venir o correrse; como sé ve, voy aprendiendo poco vocabulario, pero el justo y necesario) cuando aparece el padre de tu amigo dispuesto a licenciarse en Filología Inglesa y diciendo a los demás que, que él no es el profesor. El mundo, queda más que demostrado, es un pañuelo muy pequeño.</p>
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<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span>&#160;</span>Y así van pasando los primeros días. Con una bibliografía propuesta para la que necesitaría mucha suerte con la lotería y una amplia biblioteca (amueblada por Ikea, of course) en la que cupiese, tomando ya nota de las palabras de esos seres lejanos que hablan sobre su estrado sobre las maravillas de la lengua y literaturas hispánicas, con el peso en mi conciencia de las lecturas obligatorias de Literatura (Cantar del mío Cid, Romancero, Poesía cancioneril, La Celestina, El lazarillo de Tormes, El conde Lucanor, El libro de buen amor,&#160;Los milagros de Nuestra Señora&#160;y para qué seguir).</p>
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		<title>En territorio comanche</title>
		<link>http://tornilloperdido.blog.com/2007/09/17/en-territorio-comanche/</link>
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		<pubDate>Mon, 17 Sep 2007 15:31:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julia G.C.</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<p>&#160;Los hados, que no siempre tienen a bien gratificarnos con buenos favores (y a mí menos que a nadie), se muestran especialmente juguetones cuando uno se haya en esa vulnerable situación que es la del viajero, perdido en un mundo que a veces tiene soporte en otro alfabeto, en el que en lugar de dos besos te dan la mano como el médico, en el que la gente no ata las bicis porque nadie tiene esa mala costumbre de hacerlas desaparecer. Sí, la ey de Murphy se hace especialmente grave en el extranjero, cuando nos sentimos en entorno ajeno, sin confianza para desenvolvernos ni pedir ayuda. He aquí tres memorables ejemplos de ello:</p>
<p>&#160;La primera noche en casa de Kathi me acosté confortablemente en un colchón a los pies de la cama de mi amiga. El colchón estaba cubierto por un edredón doblado en forma de cuadrado, de modo que no podía taparme entera 8extraña costumbre alemana, pensé). Todo ello, unido al factor decisivo de que no uso almohada y sitúo mi cabeza por debajo de esta al dormir vino a dar que mis desnudas piernas se salían de los dominios del edredón con el consiguiente resultado efecto glaciar en mis pequeños pies. Como la fortuna nunca se ríe bastante de uno, había que añadirle a la situación un ventanal abierto a mis pies por el que entraba un frío más propio del Polo Norte que de Baviera. ¿La razón? La cama de Kathi, como todas las que son de agua, tiene calefacción, y la chiquilla se olvidó de mí, que dormía en el suelo helada cpomo inocente perrillo faldero. Mientras transcurrían las horas y los músculos de mis piernas me despertaban doloridos por tenerlas recogidas bajo el edredón, planeé cuidadosamente la próxima noche: En primer lugar, pensé, me pondría calcetines. Sin duda. Tampoco estaría de más desdoblar la mierda esta de edredón y ponerlo como Dios manda o como se pone en España, que es tapándote entero. Y ya de paso, un par de mantitas me harían un buen favor. Esos fueron mis pensamientos en la primera noche que pasé en Alemania, cuando no dormitaba y soñaba que comentaba con Janto el frío que hacía.</p>
<p>&#160;Sábado. Pleno enero. Amsterdam. Leistenplein (zona de marcha). Kathi, María, Benne, Criss, Irene, María Luisa, Victoria... El mismo bar de la noche anterior. El mismo bar del que horas antes habíamos salido huyendo a toda pastilla tras atragantarnos con tres cuartos de nuestros cubatas por seis pavos y un dedo de ron porque Benne (aunque en otro bar había visto las bolas del techo venírsele encima, no importa, uno&#160;nunca debe dudar de la fidelidad de las afirmaciones de un buen amigo, por muy morado que esté) había asegurado que uno de los hombres de la barra llevaba una pipa encima. Pero acabamos volviendo. Y es que había buen ambiente en el bareto. Buen ambiente y un amsterdanés rubio que no paraba de echarnos el ojo. El caso, salimos a la hora precisa para regresar al hotel y hacer acto de presencia ante Juan Diego, Isabel Torres y Rosa Sogorb (tras el que volveríamos a salir para tropezarnos con ese ser cuasi mitológico noruego llamado Thor, pero esa es otra historia). El rubio sale y nos habla a la salida. Concretamente, se dirige a mí. You dance very sexy, me dice el nota. Cualquiera que me diga eso es que lleva algo más que alcohol en la sangre. La conversación no avanzó mucho, charlamos en inglés. Me dijo su nombre, que en el momento me pareció tan ridículo que no pude evitar reírme. I know what you´re looking for, and you will not get it from any of us. Que se entere. Why? tiene el valor de preguntarme. Y claro, quien me busca un sábado de madrugada... Siempre me encuentra: Cause you´re not good enough for any of us. So, bye bye. Nos vamos. Las chicas comentan la jugada. Algunas de ellas se retrasan. Un rato después para nuestra sorpresa vemos que nos sigue el rubio e cuestión con un amigo que apenas si se tiene en la bici del ciego. Nos paramos. Presiento que va a ser divertido. Se nos acerca, dejando algo apartado a su amigo, medio tumbado en una bici (parece difícil, pero se las apañó bastante bien). La bici me da una ideaza del momento. Un buen paseíto me vendrá bien. No dudo en pedirle la bici, toda amabilidad y sonrisas. Él mira interrogante a su colega, que se limita a contestar con un corte de manga desganado. Se encoge de hombros. Oh, come on, come on, please, please, I want to ride your bike, come on, please, oh! Digo insistente y pesada mientras le tiro de la manga, creando el justo contacto para decidir al chaval a tener una entrevista urgente con su compi. Conversan con las cabezas juntas y vuelve y me dice: Ok, but first you have to kiss my friend and me. WHAT??? Ey, do you think I am a bitch, do you think I am your mother, cause you´re very wrong, stupid guy. Resumiendo: Diversos insultos in English, hasta que él pronuncia las probablemente únicas palabras que conoce en mi lengua: Vete a la mierda. Ha despertado a a bestia. Yo cambio al español, donde me jmuevo con soltura, gritando en mitad de la noche que no va a venir él a insultarme en una lengua de la que no tiene ni puta idea, que es gilipollas y feo y que se vaya a chuparla. En vista del giro que ha tomado el asunto, él hace lo propio: Insultarme en holandés. Cada vez que yo, cansada de la discusi´´on incomprensible para ambos tomaba retirada él volvía a gritar algo acertadamente en inglés o español, a lo que yo reaccionaba corriendo hacia él y ya en plena locura, golpearle el brazo. El chaval, que después de todo no era tan tonto como parecía, aprovechaba para sujetarme e intentar besarme. El caso, se quedó con las ganas, of course, y nosotras apenas llegamos tarde a la quedad en recepción.</p>
<p>&#160;Este es el último ejemplo de todos, y tal vez el más duro, pues tiene lugar en un medio que añadido a la condición de extranjería vuelve a la anécdota realmente aterradora (o no). Todo sucedió en el ferry entre Santorino y Mykonos, hermosas islas del mar Egeo. Sentóme junto a un ser un tanto andrógino y asiático. Creo que ese fue el inicio de todo. Tal vez si yo no me hubiese rallado echándole discretas miradas en busca de un signo que clarificase definitvamente su sexo, no hubiese acabado todo tan asquerosamente. El caso, entre mi investigación y el bamboleo del barquito, me fue entrando un mareo poco normal. Hasta llegar al punto en que pensé que un paseo al baño tal vez no estuviera del todo fuera de lugar. Bamboleándome al ritmo de las olas y escuchando de fondo las risas de mi también mareada hermana alcancé precariamente el baño. Sujetándome a toda cosa firme para no derrumbarme, esperé con fuerzas a la purta de un retrete, que al abrirse dio paso a una asiática (de claro sexo femenino; y por si aú había dudas, usaba el baño de señoras). Entré y a la vista de lo que mi predecesora había dejado en el váter, la naturaleza no tuvo impedimentos en seguir su curso natural, y parte de mi interior acabó volcado dolorosamente en el lecho acuático y sucio del retrete. A todo esto, que estoy yo a lo mío cuando un fuerte golpe intenta abrir la puerta, sin pestillo. Yo, acuciada por mis necesidades fisiológicas del momento y a la vez por el deseo de intimidad en tan delicado percance, vomitaba y empujaba con fuerza la puerta, que al final cedió al invasor, que no resultó ser, como yo suponía, otra china potona, sino un encargado de la compañía, que me r´ñó por ir a potar al váter y sacudió ante mis narices una bolsa de papel (un poco tarde, pero bueno). El hombre, un poco histérico, la verdad (claro, estaría estresado riñendo a tanto potón), hasta quería impedir que me enjuagase la boca en el lavabo, pensando que ya volvía a las andadas. El caso, en los ferrys griegos hay que convertir el potar en humillación pública, aciéndolo en tu asiento, aguantando las miradas asqueadas en derredor y vertiendo tu estómago en una bolsa de papel con el logotipo de la compañía... Y así actué yo un par de veces, ya en otro asiento, hasta quedar dormida junto a una pareja gay de San Francisco con la que conversaría al despertar. Pero no sufráis por mí, el mareó se me pasó, y todo mereció la pena, pues Mykonos es una isla bellísima.</p>
<p>&#160;No hay nada que hacer con estas cosas. Hacer frente al destino con valentía según vayan saliendo las situaciones difíciles, es lo que hago yo. Que tengan un buen día.</p>

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<p>&#160;Los hados, que no siempre tienen a bien gratificarnos con buenos favores (y a mí menos que a nadie), se muestran especialmente juguetones cuando uno se haya en esa vulnerable situación que es la del viajero, perdido en un mundo que a veces tiene soporte en otro alfabeto, en el que en lugar de dos besos te dan la mano como el médico, en el que la gente no ata las bicis porque nadie tiene esa mala costumbre de hacerlas desaparecer. Sí, la ey de Murphy se hace especialmente grave en el extranjero, cuando nos sentimos en entorno ajeno, sin confianza para desenvolvernos ni pedir ayuda. He aquí tres memorables ejemplos de ello:</p>
<p>&#160;La primera noche en casa de Kathi me acosté confortablemente en un colchón a los pies de la cama de mi amiga. El colchón estaba cubierto por un edredón doblado en forma de cuadrado, de modo que no podía taparme entera 8extraña costumbre alemana, pensé). Todo ello, unido al factor decisivo de que no uso almohada y sitúo mi cabeza por debajo de esta al dormir vino a dar que mis desnudas piernas se salían de los dominios del edredón con el consiguiente resultado efecto glaciar en mis pequeños pies. Como la fortuna nunca se ríe bastante de uno, había que añadirle a la situación un ventanal abierto a mis pies por el que entraba un frío más propio del Polo Norte que de Baviera. ¿La razón? La cama de Kathi, como todas las que son de agua, tiene calefacción, y la chiquilla se olvidó de mí, que dormía en el suelo helada cpomo inocente perrillo faldero. Mientras transcurrían las horas y los músculos de mis piernas me despertaban doloridos por tenerlas recogidas bajo el edredón, planeé cuidadosamente la próxima noche: En primer lugar, pensé, me pondría calcetines. Sin duda. Tampoco estaría de más desdoblar la mierda esta de edredón y ponerlo como Dios manda o como se pone en España, que es tapándote entero. Y ya de paso, un par de mantitas me harían un buen favor. Esos fueron mis pensamientos en la primera noche que pasé en Alemania, cuando no dormitaba y soñaba que comentaba con Janto el frío que hacía.</p>
<p>&#160;Sábado. Pleno enero. Amsterdam. Leistenplein (zona de marcha). Kathi, María, Benne, Criss, Irene, María Luisa, Victoria&#8230; El mismo bar de la noche anterior. El mismo bar del que horas antes habíamos salido huyendo a toda pastilla tras atragantarnos con tres cuartos de nuestros cubatas por seis pavos y un dedo de ron porque Benne (aunque en otro bar había visto las bolas del techo venírsele encima, no importa, uno&#160;nunca debe dudar de la fidelidad de las afirmaciones de un buen amigo, por muy morado que esté) había asegurado que uno de los hombres de la barra llevaba una pipa encima. Pero acabamos volviendo. Y es que había buen ambiente en el bareto. Buen ambiente y un amsterdanés rubio que no paraba de echarnos el ojo. El caso, salimos a la hora precisa para regresar al hotel y hacer acto de presencia ante Juan Diego, Isabel Torres y Rosa Sogorb (tras el que volveríamos a salir para tropezarnos con ese ser cuasi mitológico noruego llamado Thor, pero esa es otra historia). El rubio sale y nos habla a la salida. Concretamente, se dirige a mí. You dance very sexy, me dice el nota. Cualquiera que me diga eso es que lleva algo más que alcohol en la sangre. La conversación no avanzó mucho, charlamos en inglés. Me dijo su nombre, que en el momento me pareció tan ridículo que no pude evitar reírme. I know what you´re looking for, and you will not get it from any of us. Que se entere. Why? tiene el valor de preguntarme. Y claro, quien me busca un sábado de madrugada&#8230; Siempre me encuentra: Cause you´re not good enough for any of us. So, bye bye. Nos vamos. Las chicas comentan la jugada. Algunas de ellas se retrasan. Un rato después para nuestra sorpresa vemos que nos sigue el rubio e cuestión con un amigo que apenas si se tiene en la bici del ciego. Nos paramos. Presiento que va a ser divertido. Se nos acerca, dejando algo apartado a su amigo, medio tumbado en una bici (parece difícil, pero se las apañó bastante bien). La bici me da una ideaza del momento. Un buen paseíto me vendrá bien. No dudo en pedirle la bici, toda amabilidad y sonrisas. Él mira interrogante a su colega, que se limita a contestar con un corte de manga desganado. Se encoge de hombros. Oh, come on, come on, please, please, I want to ride your bike, come on, please, oh! Digo insistente y pesada mientras le tiro de la manga, creando el justo contacto para decidir al chaval a tener una entrevista urgente con su compi. Conversan con las cabezas juntas y vuelve y me dice: Ok, but first you have to kiss my friend and me. WHAT??? Ey, do you think I am a bitch, do you think I am your mother, cause you´re very wrong, stupid guy. Resumiendo: Diversos insultos in English, hasta que él pronuncia las probablemente únicas palabras que conoce en mi lengua: Vete a la mierda. Ha despertado a a bestia. Yo cambio al español, donde me jmuevo con soltura, gritando en mitad de la noche que no va a venir él a insultarme en una lengua de la que no tiene ni puta idea, que es gilipollas y feo y que se vaya a chuparla. En vista del giro que ha tomado el asunto, él hace lo propio: Insultarme en holandés. Cada vez que yo, cansada de la discusi´´on incomprensible para ambos tomaba retirada él volvía a gritar algo acertadamente en inglés o español, a lo que yo reaccionaba corriendo hacia él y ya en plena locura, golpearle el brazo. El chaval, que después de todo no era tan tonto como parecía, aprovechaba para sujetarme e intentar besarme. El caso, se quedó con las ganas, of course, y nosotras apenas llegamos tarde a la quedad en recepción.</p>
<p>&#160;Este es el último ejemplo de todos, y tal vez el más duro, pues tiene lugar en un medio que añadido a la condición de extranjería vuelve a la anécdota realmente aterradora (o no). Todo sucedió en el ferry entre Santorino y Mykonos, hermosas islas del mar Egeo. Sentóme junto a un ser un tanto andrógino y asiático. Creo que ese fue el inicio de todo. Tal vez si yo no me hubiese rallado echándole discretas miradas en busca de un signo que clarificase definitvamente su sexo, no hubiese acabado todo tan asquerosamente. El caso, entre mi investigación y el bamboleo del barquito, me fue entrando un mareo poco normal. Hasta llegar al punto en que pensé que un paseo al baño tal vez no estuviera del todo fuera de lugar. Bamboleándome al ritmo de las olas y escuchando de fondo las risas de mi también mareada hermana alcancé precariamente el baño. Sujetándome a toda cosa firme para no derrumbarme, esperé con fuerzas a la purta de un retrete, que al abrirse dio paso a una asiática (de claro sexo femenino; y por si aú había dudas, usaba el baño de señoras). Entré y a la vista de lo que mi predecesora había dejado en el váter, la naturaleza no tuvo impedimentos en seguir su curso natural, y parte de mi interior acabó volcado dolorosamente en el lecho acuático y sucio del retrete. A todo esto, que estoy yo a lo mío cuando un fuerte golpe intenta abrir la puerta, sin pestillo. Yo, acuciada por mis necesidades fisiológicas del momento y a la vez por el deseo de intimidad en tan delicado percance, vomitaba y empujaba con fuerza la puerta, que al final cedió al invasor, que no resultó ser, como yo suponía, otra china potona, sino un encargado de la compañía, que me r´ñó por ir a potar al váter y sacudió ante mis narices una bolsa de papel (un poco tarde, pero bueno). El hombre, un poco histérico, la verdad (claro, estaría estresado riñendo a tanto potón), hasta quería impedir que me enjuagase la boca en el lavabo, pensando que ya volvía a las andadas. El caso, en los ferrys griegos hay que convertir el potar en humillación pública, aciéndolo en tu asiento, aguantando las miradas asqueadas en derredor y vertiendo tu estómago en una bolsa de papel con el logotipo de la compañía&#8230; Y así actué yo un par de veces, ya en otro asiento, hasta quedar dormida junto a una pareja gay de San Francisco con la que conversaría al despertar. Pero no sufráis por mí, el mareó se me pasó, y todo mereció la pena, pues Mykonos es una isla bellísima.</p>
<p>&#160;No hay nada que hacer con estas cosas. Hacer frente al destino con valentía según vayan saliendo las situaciones difíciles, es lo que hago yo. Que tengan un buen día.</p>
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		<title>Turistas versus viajeros</title>
		<link>http://tornilloperdido.blog.com/2007/09/16/turistas-versus-viajeros/</link>
		<comments>http://tornilloperdido.blog.com/2007/09/16/turistas-versus-viajeros/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 16 Sep 2007 22:15:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julia G.C.</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<p>&#160;Hace tiempo que no me pasaba por aquí. ¿La razón? Durante el curso, estudios. Durante el verano, las llamadas "locuras de juventud". De hecho, a este ritmo voy a dar un cursillo. Razón aquí.</p>
<p>&#160;Regresé ayer del Freestat de Bayern, Baviera, la tierra de la cerveza y el baile sobre el banco. Sí, señores, como lo prometido es deuda y yo siempre cumplo mi palabra, el día 4 de septiembre me onté en un avión y fui a caer en Parsdorf, un pueblecito granjero a las afueras de Múnich. Concretamente a la casa de Kathi (bueno, a la parte que he visto de ella, para explorarla entera se necesita más intrepidez que la que yo puedo tener). Por supuesto, la visita ha sido todo un intercambio cultural y a mi partida el pequeño Leon de dos años decía ¡hola! alegremente cada vez que me veía. He dejado mi huella.</p>
<p>&#160;Y una vez más (nunca la última) he debido despedirme de esa chica a la que los hados han situado geográficamente tan lejos y tan cerca sentimentalmente (qué moñas), Kathi. El que desde luego me despediría con gusto fue su padre, un gigante de dos metros que se ha asado diez días montándome en su Audi con una botellita de agua cuando el tiempo no permitía la recogida de la patata y llevándome de excursión: Campo de concentración de Dachau, Salzburgo, Chemsse, minas de sal, castillos de Luis II. Desde luego, el hombre, con un claro complejo de guía turístico, se lo ha currado. Más todavía si tenemos en cuenta que la conversación entre nosotros no acababa de fluir, porque mi alemán era del nivel del gato, y su inglés no acababa de ser muy avanzado. Pero bueno, ya dicen que un gesto vale más que mil palabras, y si no ahí estaba Kathi, la mejor traductora simultánea, para transferir al padre mis preguntas absurdas (¿hay osos en Baviera? ¿No? ¿Por qué? ¿Y qué animales hay aquí? ¿Qué extensión tiene ese lago? ¿Y qué profundidad? ¿Esos son los Alpes? ¿Y cuánto miden estas montañas?).</p>
<p>&#160;El&#160;verano anterior me pasé todo una semana en Grecia discutiendo con mi hermana las diferencias entre turista y viajero... Pues bien, yo acabo de sacarme el título en viajerismo. Y es que cuando te encuentras con un traje bávaro rosa y blanco con su correspondiente delantal blanco anudado a la izquierda para indicar soltería, acompañado de unos tacones topolino Mustang (qué remedio, me dejé los zapatos bávaros en casa, y los de Kathi me venían grandes) y una chupa de cuero en la calle para el frío, bailando esa canción alemana que dice: "Mil noches nos hemos tocado, mil noches y no ha pasado nada... Mil noches y una" (entiéndase que a la noche número mil uno la pareja se percató de que la cuestión había trascendido del folleteo al amor). Bueno, pues en ese momento, cantando la canción )inventñandote la fonética alemana), aplaudiendo a&#160;rabiar al grito de "¡Viva el Estado de Baviera!" se da uno cuenta de que ha pasado de turista, ese serque según origen y destino o está rojo y suda o está tiritando y con el pantalón del pijama bajo los vaqueros, con una cámara al cuello y un plano del metro en la mano a ese otro, el viajero, que&#160;se desliza por la vida con, digamos, no menos dificultad pero sí más elegancia, más soltura y naturalidad. Que a veces puede confundirse con el paisaje. Que no compra un oso vestido de bávaro&#160;que canta tirolés cuando le aprietas la barriga.</p>
<p>&#160;Cosas de la vida. Momentos mágicos.&#160;Un gran viaje. Sigo echñándote de menos, Kathi. Y, Madeleine, no lo olvido, tú y yo aún no hemos saldado cuentas, espero una cama en Hannover, la ciudad del&#160;acento alemán puro.&#160;&#160;</p>

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<p>&#160;Hace tiempo que no me pasaba por aquí. ¿La razón? Durante el curso, estudios. Durante el verano, las llamadas &#8220;locuras de juventud&#8221;. De hecho, a este ritmo voy a dar un cursillo. Razón aquí.</p>
<p>&#160;Regresé ayer del Freestat de Bayern, Baviera, la tierra de la cerveza y el baile sobre el banco. Sí, señores, como lo prometido es deuda y yo siempre cumplo mi palabra, el día 4 de septiembre me onté en un avión y fui a caer en Parsdorf, un pueblecito granjero a las afueras de Múnich. Concretamente a la casa de Kathi (bueno, a la parte que he visto de ella, para explorarla entera se necesita más intrepidez que la que yo puedo tener). Por supuesto, la visita ha sido todo un intercambio cultural y a mi partida el pequeño Leon de dos años decía ¡hola! alegremente cada vez que me veía. He dejado mi huella.</p>
<p>&#160;Y una vez más (nunca la última) he debido despedirme de esa chica a la que los hados han situado geográficamente tan lejos y tan cerca sentimentalmente (qué moñas), Kathi. El que desde luego me despediría con gusto fue su padre, un gigante de dos metros que se ha asado diez días montándome en su Audi con una botellita de agua cuando el tiempo no permitía la recogida de la patata y llevándome de excursión: Campo de concentración de Dachau, Salzburgo, Chemsse, minas de sal, castillos de Luis II. Desde luego, el hombre, con un claro complejo de guía turístico, se lo ha currado. Más todavía si tenemos en cuenta que la conversación entre nosotros no acababa de fluir, porque mi alemán era del nivel del gato, y su inglés no acababa de ser muy avanzado. Pero bueno, ya dicen que un gesto vale más que mil palabras, y si no ahí estaba Kathi, la mejor traductora simultánea, para transferir al padre mis preguntas absurdas (¿hay osos en Baviera? ¿No? ¿Por qué? ¿Y qué animales hay aquí? ¿Qué extensión tiene ese lago? ¿Y qué profundidad? ¿Esos son los Alpes? ¿Y cuánto miden estas montañas?).</p>
<p>&#160;El&#160;verano anterior me pasé todo una semana en Grecia discutiendo con mi hermana las diferencias entre turista y viajero&#8230; Pues bien, yo acabo de sacarme el título en viajerismo. Y es que cuando te encuentras con un traje bávaro rosa y blanco con su correspondiente delantal blanco anudado a la izquierda para indicar soltería, acompañado de unos tacones topolino Mustang (qué remedio, me dejé los zapatos bávaros en casa, y los de Kathi me venían grandes) y una chupa de cuero en la calle para el frío, bailando esa canción alemana que dice: &#8220;Mil noches nos hemos tocado, mil noches y no ha pasado nada&#8230; Mil noches y una&#8221; (entiéndase que a la noche número mil uno la pareja se percató de que la cuestión había trascendido del folleteo al amor). Bueno, pues en ese momento, cantando la canción )inventñandote la fonética alemana), aplaudiendo a&#160;rabiar al grito de &#8220;¡Viva el Estado de Baviera!&#8221; se da uno cuenta de que ha pasado de turista, ese serque según origen y destino o está rojo y suda o está tiritando y con el pantalón del pijama bajo los vaqueros, con una cámara al cuello y un plano del metro en la mano a ese otro, el viajero, que&#160;se desliza por la vida con, digamos, no menos dificultad pero sí más elegancia, más soltura y naturalidad. Que a veces puede confundirse con el paisaje. Que no compra un oso vestido de bávaro&#160;que canta tirolés cuando le aprietas la barriga.</p>
<p>&#160;Cosas de la vida. Momentos mágicos.&#160;Un gran viaje. Sigo echñándote de menos, Kathi. Y, Madeleine, no lo olvido, tú y yo aún no hemos saldado cuentas, espero una cama en Hannover, la ciudad del&#160;acento alemán puro.&#160;&#160;</p>
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		<title>Lala, al fin madre</title>
		<link>http://tornilloperdido.blog.com/2007/03/18/lala-al-fin-madre/</link>
		<comments>http://tornilloperdido.blog.com/2007/03/18/lala-al-fin-madre/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 18 Mar 2007 23:21:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julia G.C.</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<p>&#160;Hoy os hablo de temas mucho más amables. Mi gata, la asocial Lala (que parece que no es tan asocial con los de su misma especie y sexo opuesto) dio a luz el viernes, en un parto que duró más de veinticuatro horas. Todo empezó, lo recuerdo bien, no hace años, sino hace cuatro días,el jueves después de comer, cuando los dos gatos, Lala y Gordo comenzaron a pasearse arriba y abajo maullando e histéricos y, lo más extraño de todo y lo que aún no le perdono a mi gato, Gordo me bufó un par de veces. ¡A mí! ¡A la santa madre que lo ha criado y engordado, la que le pone comida de lata todas las noches, la que le baja las persianas del porche para que no se moje! ¡A mí me bufó! Y yo, resentida en un primer momento, me alejé porque por una vez no compartimos el dolor, confiando en el otro, como deben hacer los gatos y sus amitas. (O las chicas y sus amos).</p>
<p>&#160;El caso es que todo se veía venir, especialmente cuando la gata dejó dos redondas y brillantes goas de sangre en el poco espacio de suelo visible del cuarto de Lucía. Hale, al patio con los gatos y a controlarlos de vista. Nada. Nada. Me fui a las clases y nada. Volví de las clases y nada. Cené y nada. Me fui a dormir sin noticies de la tan ansiada progenie. Y, al día siguiente, mientras me lavaba la cara con imposible lentitud, un grito de anunciación divina, un aviso del cielo que tomó la forma de la voz de mi madre y una, sólo una palabra, que ha llevado al hombre a tantas cosas: Mira, le dijo un hombre de las cavernas a otro cuando terminó de pintar su cacería en la pared del temporal kely, mira, dijeron los senadores haciéndose los&#160;longuis cuando los demás encontraron muerto a César (por cierto, que el pasado jueves 15 de marzo fue el aniversario de la muerte de César, descansa en paz y menos mal que muriste y no escribiste más, porque ya hay para traducir varios siglos), mira, deijo Galileo a su ayudante para que mirase por el mejorado telescopio que había creado y observase la fantasía que es universo, mira,&#160;dejo la señora de Franco a su marido, mostrándole el hijo que torturaría un país más de cuarenta años... ¡Mira!, gritó mi madre desde la cocina. Yo, rauda de pensamiento contsté ¿un gatito? Sí. ¡Ajá! Me tomé aún mi tiempo para hacer mis cosas (soy animal de costumbres) y bajé todo lo aprisa que pude a ver al pequeño milagro de la naturaleza: Un ratón blanco que se había disfrazado de gato con una orejas de pega, mamando con fruición junto al vientre cálido y amoroso de su mamá.</p>
<p>&#160;Llegué tarde a Latín, y corté a la profesora cuando me decía&#160;algo así como que si ya iba a empezar anunciando: Es que mi gata&#160;está pariendo, tras lo que se limitó a felicitar a la madre y a pedirme que tomara asiento. Al volver seguía el primogénito solo en el mundo, y recluido junto con su madre en el estudio que estaba acomodado a modo de búnker gatuno con una canasta,&#160;el sofá cubierto con mantas, una bandeja con arena, comida y agua. En la puerta rezaba un trozo mal arrancado de papel:&#160;No entrar. Gata pariendo =). Todo se debía, me contó mi hermana, haciendo de paso un descanso en la dura vida del estudiante de música, a que&#160;el gato rubio de algún vecino había venido a austarla, y el veterinario había dicho que la metiese dentro, para alejarla de todo estrés, y que ya pariría. Más tranquila, aunque con la mosca detrás de la oreja, hice lo normal: Comí, estuve un rato en casa de Charlie con la gente, fui a un ensayo del Superstar de baile... Al regresar lo mismo. Pero esa noche&#160;dormí fuera, y a la mañana siguiente encontré, para mi enorme satisfación, una camada de seis preciosos gatitos blancos como la nieve que buscaban las tetillas de su madre y se daban de guantazos en la cara cuando dos iban a por la misma. &#160;</p>
<p>&#160;Y ahí están, a mis espaldas, dejando seca a su madre, que repentinamente es una gata cariñosa como la que más. Lo que no haga la maternidad...</p>

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<p>&#160;Hoy os hablo de temas mucho más amables. Mi gata, la asocial Lala (que parece que no es tan asocial con los de su misma especie y sexo opuesto) dio a luz el viernes, en un parto que duró más de veinticuatro horas. Todo empezó, lo recuerdo bien, no hace años, sino hace cuatro días,el jueves después de comer, cuando los dos gatos, Lala y Gordo comenzaron a pasearse arriba y abajo maullando e histéricos y, lo más extraño de todo y lo que aún no le perdono a mi gato, Gordo me bufó un par de veces. ¡A mí! ¡A la santa madre que lo ha criado y engordado, la que le pone comida de lata todas las noches, la que le baja las persianas del porche para que no se moje! ¡A mí me bufó! Y yo, resentida en un primer momento, me alejé porque por una vez no compartimos el dolor, confiando en el otro, como deben hacer los gatos y sus amitas. (O las chicas y sus amos).</p>
<p>&#160;El caso es que todo se veía venir, especialmente cuando la gata dejó dos redondas y brillantes goas de sangre en el poco espacio de suelo visible del cuarto de Lucía. Hale, al patio con los gatos y a controlarlos de vista. Nada. Nada. Me fui a las clases y nada. Volví de las clases y nada. Cené y nada. Me fui a dormir sin noticies de la tan ansiada progenie. Y, al día siguiente, mientras me lavaba la cara con imposible lentitud, un grito de anunciación divina, un aviso del cielo que tomó la forma de la voz de mi madre y una, sólo una palabra, que ha llevado al hombre a tantas cosas: Mira, le dijo un hombre de las cavernas a otro cuando terminó de pintar su cacería en la pared del temporal kely, mira, dijeron los senadores haciéndose los&#160;longuis cuando los demás encontraron muerto a César (por cierto, que el pasado jueves 15 de marzo fue el aniversario de la muerte de César, descansa en paz y menos mal que muriste y no escribiste más, porque ya hay para traducir varios siglos), mira, deijo Galileo a su ayudante para que mirase por el mejorado telescopio que había creado y observase la fantasía que es universo, mira,&#160;dejo la señora de Franco a su marido, mostrándole el hijo que torturaría un país más de cuarenta años&#8230; ¡Mira!, gritó mi madre desde la cocina. Yo, rauda de pensamiento contsté ¿un gatito? Sí. ¡Ajá! Me tomé aún mi tiempo para hacer mis cosas (soy animal de costumbres) y bajé todo lo aprisa que pude a ver al pequeño milagro de la naturaleza: Un ratón blanco que se había disfrazado de gato con una orejas de pega, mamando con fruición junto al vientre cálido y amoroso de su mamá.</p>
<p>&#160;Llegué tarde a Latín, y corté a la profesora cuando me decía&#160;algo así como que si ya iba a empezar anunciando: Es que mi gata&#160;está pariendo, tras lo que se limitó a felicitar a la madre y a pedirme que tomara asiento. Al volver seguía el primogénito solo en el mundo, y recluido junto con su madre en el estudio que estaba acomodado a modo de búnker gatuno con una canasta,&#160;el sofá cubierto con mantas, una bandeja con arena, comida y agua. En la puerta rezaba un trozo mal arrancado de papel:&#160;No entrar. Gata pariendo =). Todo se debía, me contó mi hermana, haciendo de paso un descanso en la dura vida del estudiante de música, a que&#160;el gato rubio de algún vecino había venido a austarla, y el veterinario había dicho que la metiese dentro, para alejarla de todo estrés, y que ya pariría. Más tranquila, aunque con la mosca detrás de la oreja, hice lo normal: Comí, estuve un rato en casa de Charlie con la gente, fui a un ensayo del Superstar de baile&#8230; Al regresar lo mismo. Pero esa noche&#160;dormí fuera, y a la mañana siguiente encontré, para mi enorme satisfación, una camada de seis preciosos gatitos blancos como la nieve que buscaban las tetillas de su madre y se daban de guantazos en la cara cuando dos iban a por la misma. &#160;</p>
<p>&#160;Y ahí están, a mis espaldas, dejando seca a su madre, que repentinamente es una gata cariñosa como la que más. Lo que no haga la maternidad&#8230;</p>
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		<title>Misterios por resolver</title>
		<link>http://tornilloperdido.blog.com/2007/03/15/misterios-por-resolver/</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Mar 2007 19:48:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julia G.C.</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<p>&#160;Yo voy desvelando mis propios misterios mientras otros desvelan a su modo misterios que siempre darán más que hablar...</p>
<p>&#160;El martes me armé de valor (¿valor? ¿y para qué lo necesitaba?) y llamé a Kelly. Una vez, poco antes de las ocho, y no me lo cogió, hecho que me hunció en profunda depresión. Volví a llamarla a las diez, con éxito esta vez. Me contesta una voz de chica joven, ligero acento, directamente en español. Tiene 20 años, poco tiempo y estará aquí hasta finales de mayo. Me dijo que podríamos vernos en una fiesta de 9 a 10 y media en el Centro el miércoles por la noche, y acepté ir. Si embargo, los cambios dramáticos son usuales tanto en las novelas como en la realidad, y al rato recibí un sms que decía: "Hola julia soy kelly la fiesta es el jueves lo siento espero que puedas venir". Mi respuesta: "Tengo clase d ingls, lo sient. Te llamo la semana k viene. Julia". Una hermosa relación epistolar, ¿no es así? Y he aquí su último mensaje, que me demostró que no domina tanto como parece el español (lo cual me hizl algo de ilusión, la verdad...): "Muy bien lo siento que olvide". ¿Einn? Actualmente, hay dos versiones sobre los significados de esta misteriosa frase: Siente haber olvidado que la fiesta era el jueves y no decñirmelo; o que yo no lo sienta (por la que yo personalmente tiendo a inclinarme). Parece mentira que uno tenga u blog sólo para decir tales chorradas.</p>
<p>&#160;Así que para pasar de chorrada un rato, paso a un tema que parece que sale bastante en los blogs últimamente: El PP ha denunciado que la Junta de Extremadura subvencionase la publicación de <em>Sanctorum,</em> una obra de fotografía del extremeño&#160;José Antonio M. Montoya (<a href="http://www.jam-montoya.es/">www.jam-montoya.es</a>)&#160;¿Por qué? Las fotos&#160;retoman temas&#160;católicos orientándolos hacia lo sexual. ¿Ofensivo? Para muchos. ¿Transgresor? Desde luego. ¿Arte? "Arte es lo que el hombre llama arte".</p>
<p><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5041607498650424770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="Sanctorum Montoya" src="http://bp0.blogger.com/_jqLm4W1Sois/RfdjTvYBFcI/AAAAAAAAATM/FP2IhIzFLPE/s400/Clip_3.jpg" border="0" name="BLOGGER_PHOTO_ID_5041607498650424770" /></p>
<p>&#160;</p>
<p>&#160;Aquí os dejo una foto de muestra. Montoya deja esta cita para iniciar este libro: "El artista es el desgraciado que se ha vuelto perverso. En esta perversidad se haya el camino de la redención de la sociedad: las estéticas de la burla, la obscenidad y el pozo negro son los caminos morales contra la conformidad, el maerialismo y la ignorancia" (Otto Mühl).&#160;Para terminar, he aquí el comentario de&#160;otro blogero:&#160;"Para la realización de estas imágenes el autor recurre a la paráfrasis, a la reutilización de imágenes religiosas de la iconografía clásica, dotándolas de un nuevo sentido e intencionalidad claramente transgresiva y procurando una inversión en su significado más profundo. Exalta la sexualidad como faceta inherente al ser humano independiente de cualquier creencia o religión. El sexo es la vida y está inscrito en nuestra naturaleza, a pesar de que la religión católica esté obsesionada por negarlo." (<a href="http://blog.innerpendejo.net/2007/03/jam-montoya-sanctorum-fotografias.html">http://blog.innerpendejo.net/2007/03/jam-montoya-sanctorum-fotografias.html</a>). Para ver más fotos, la web de Montoya, este último enlace o la web del diario adn. ¿Arte o insulto? ¿Acaso no se confunden a menudo? Ayúdenme a aclararme.</p>
<p>&#160;</p>

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			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p>&#160;Yo voy desvelando mis propios misterios mientras otros desvelan a su modo misterios que siempre darán más que hablar&#8230;</p>
<p>&#160;El martes me armé de valor (¿valor? ¿y para qué lo necesitaba?) y llamé a Kelly. Una vez, poco antes de las ocho, y no me lo cogió, hecho que me hunció en profunda depresión. Volví a llamarla a las diez, con éxito esta vez. Me contesta una voz de chica joven, ligero acento, directamente en español. Tiene 20 años, poco tiempo y estará aquí hasta finales de mayo. Me dijo que podríamos vernos en una fiesta de 9 a 10 y media en el Centro el miércoles por la noche, y acepté ir. Si embargo, los cambios dramáticos son usuales tanto en las novelas como en la realidad, y al rato recibí un sms que decía: &#8220;Hola julia soy kelly la fiesta es el jueves lo siento espero que puedas venir&#8221;. Mi respuesta: &#8220;Tengo clase d ingls, lo sient. Te llamo la semana k viene. Julia&#8221;. Una hermosa relación epistolar, ¿no es así? Y he aquí su último mensaje, que me demostró que no domina tanto como parece el español (lo cual me hizl algo de ilusión, la verdad&#8230;): &#8220;Muy bien lo siento que olvide&#8221;. ¿Einn? Actualmente, hay dos versiones sobre los significados de esta misteriosa frase: Siente haber olvidado que la fiesta era el jueves y no decñirmelo; o que yo no lo sienta (por la que yo personalmente tiendo a inclinarme). Parece mentira que uno tenga u blog sólo para decir tales chorradas.</p>
<p>&#160;Así que para pasar de chorrada un rato, paso a un tema que parece que sale bastante en los blogs últimamente: El PP ha denunciado que la Junta de Extremadura subvencionase la publicación de <em>Sanctorum,</em> una obra de fotografía del extremeño&#160;José Antonio M. Montoya (<a href="http://www.jam-montoya.es/">www.jam-montoya.es</a>)&#160;¿Por qué? Las fotos&#160;retoman temas&#160;católicos orientándolos hacia lo sexual. ¿Ofensivo? Para muchos. ¿Transgresor? Desde luego. ¿Arte? &#8220;Arte es lo que el hombre llama arte&#8221;.</p>
<p><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5041607498650424770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="Sanctorum Montoya" src="http://bp0.blogger.com/_jqLm4W1Sois/RfdjTvYBFcI/AAAAAAAAATM/FP2IhIzFLPE/s400/Clip_3.jpg" border="0" name="BLOGGER_PHOTO_ID_5041607498650424770" /></p>
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<p>&#160;Aquí os dejo una foto de muestra. Montoya deja esta cita para iniciar este libro: &#8220;El artista es el desgraciado que se ha vuelto perverso. En esta perversidad se haya el camino de la redención de la sociedad: las estéticas de la burla, la obscenidad y el pozo negro son los caminos morales contra la conformidad, el maerialismo y la ignorancia&#8221; (Otto Mühl).&#160;Para terminar, he aquí el comentario de&#160;otro blogero:&#160;&#8221;Para la realización de estas imágenes el autor recurre a la paráfrasis, a la reutilización de imágenes religiosas de la iconografía clásica, dotándolas de un nuevo sentido e intencionalidad claramente transgresiva y procurando una inversión en su significado más profundo. Exalta la sexualidad como faceta inherente al ser humano independiente de cualquier creencia o religión. El sexo es la vida y está inscrito en nuestra naturaleza, a pesar de que la religión católica esté obsesionada por negarlo.&#8221; (<a href="http://blog.innerpendejo.net/2007/03/jam-montoya-sanctorum-fotografias.html">http://blog.innerpendejo.net/2007/03/jam-montoya-sanctorum-fotografias.html</a>). Para ver más fotos, la web de Montoya, este último enlace o la web del diario adn. ¿Arte o insulto? ¿Acaso no se confunden a menudo? Ayúdenme a aclararme.</p>
<p>&#160;</p>
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		<title>Who are you, Kelly?</title>
		<link>http://tornilloperdido.blog.com/2007/03/12/who-are-you-kelly/</link>
		<comments>http://tornilloperdido.blog.com/2007/03/12/who-are-you-kelly/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Mar 2007 23:26:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julia G.C.</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<p>&#160;El pasado viernes tiré mi inocencia por la borda. No sólo fui a una oficina para acabar cargando con varios kilos de folletos (de la promoción de la clección de abanicos del aBC, el primero por un euro este domingo), sino que después acompañé a Dani y a Criss al Centro de Estudios Norteamericanos, en pleno centro guiri. Para entrar el recepcionista te tiene que abrir una verja con el timbre. Se ve que el espíritu norteamericano acompaña a sus centros de estudios allá donde vayan. Iba a sugerir que debían instalar un cristal blindado, pues alguien podría disparar una pistola por las rejas, pero preferí empezar con buen pie.</p>
<p>&#160;Nos informó de todo el recepcionista, un chico más bien gordo (aunque Criss no dudó en calificarlo de obeso mórbido enfermizo al salir) que hablaba a la par que se metía unos buenos puñados de gusanitos en la boca. Pues bien, Criss y Dani querían apuntarse a un programa de intercambios, en el que el americano y el español quedan por su cuenta para charlar la mitad del tiempo en cada idioma. Y a mí me dio una vena muy anglo-estudiantil y me dio por apuntarme también. Como si no tuviera bastante con observar sin pausa a la escocesa Lindsey tres horas a la semana... Para apuntarse había que rellenar una hoja en la que les faltaba poco para preguntar que de qué color llevaba la ropa interior. Edad, nivel de inglés, intereses, estudios, yo qué sé. Tras rellenar el formulario se lo&#160;dimos al recepcionista (que seguía entregado a&#160;la actividad gusanitera). Este nos invitó animosamente a coger todos los caramelos que nos cupiesen en las manos: Coged lo que queráis, vamos. Creo que se decepcionó cuando vio que cogíamos unos cuanto tímidamente. Acto&#160;seguido, nos regaló unas chapas gigantes del Centro y a Dani el boli, pero yo tuve que devolver el mío. Antes de salir pregunté que cuándo&#160;nos llamarían. No lo sabía. Así pues, salimos, y pasamos un buen rato escuchando a Criss meterse con el recepcionista, a lo que poco a poco nos fuimos uniendo.</p>
<p>&#160;Pues bien, hoy subo a mi cuarto después de comer a las tres y&#160;diez. Tenía una llamada perdida de un móvil desconocido hacía cinco minutos. Decidí darle un toque y Dios diría. Pero&#160;los americanos (y los que trabajan para ellos) no tienen un pelo de tontos y cogieron el teléfono cual pistolero en duelo, veozmente y antes de que yo colgase. Me informaron: Una americana que se llama&#160;Kelly, debía llamarla yo primero, aunque ya le habían hablado de mí y tenía mi número, y quedar por nuestra cuenta. Ah, y hacían fiestas una vez al mes más o menos con cerveza y vino gratis (esto creo que lo empleó como aliciente, inocente criatura, sin saber que&#160;yo jamás bebo tales porquerías). Y al colgar empecé a preguntar: Dios, ¿cuándo voy a quedar con Kelly? El finde, claro está, porque tendré que bajar a Sevilla. ¡Pero si estoy de exámenes, y encima el curro apestoso del ABC, y los ensayos del Superstar! ¡Ahhhh! Y kelly... Navegando por mi conciencia como fantasma errante y perdido. Kelly es nombre de americana, desde luego. De americana rubia, de ojos azules y tipo de&#160;barbie. Con un acento muy New York (y yo luchando por imitar lejanamente el British y desenbarazarme de este acento español que me persigue y me maldice y me marca como hispana, hispana de ojos grandes y castaños, marca de origen para Frank McCourt). Ah, Kelly, ¿quién eres tú? ¿Qué esperas de mí? ¿Adónde vamos, Kelly, amada, amiga, desconocida, temida, esperada? Deja de ser un nombre y trasnfórmate en persona. Come on, Kelly, don´t fear me and come near...&#160;I want to see you behind the light...&#160;</p>

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<p>&#160;El pasado viernes tiré mi inocencia por la borda. No sólo fui a una oficina para acabar cargando con varios kilos de folletos (de la promoción de la clección de abanicos del aBC, el primero por un euro este domingo), sino que después acompañé a Dani y a Criss al Centro de Estudios Norteamericanos, en pleno centro guiri. Para entrar el recepcionista te tiene que abrir una verja con el timbre. Se ve que el espíritu norteamericano acompaña a sus centros de estudios allá donde vayan. Iba a sugerir que debían instalar un cristal blindado, pues alguien podría disparar una pistola por las rejas, pero preferí empezar con buen pie.</p>
<p>&#160;Nos informó de todo el recepcionista, un chico más bien gordo (aunque Criss no dudó en calificarlo de obeso mórbido enfermizo al salir) que hablaba a la par que se metía unos buenos puñados de gusanitos en la boca. Pues bien, Criss y Dani querían apuntarse a un programa de intercambios, en el que el americano y el español quedan por su cuenta para charlar la mitad del tiempo en cada idioma. Y a mí me dio una vena muy anglo-estudiantil y me dio por apuntarme también. Como si no tuviera bastante con observar sin pausa a la escocesa Lindsey tres horas a la semana&#8230; Para apuntarse había que rellenar una hoja en la que les faltaba poco para preguntar que de qué color llevaba la ropa interior. Edad, nivel de inglés, intereses, estudios, yo qué sé. Tras rellenar el formulario se lo&#160;dimos al recepcionista (que seguía entregado a&#160;la actividad gusanitera). Este nos invitó animosamente a coger todos los caramelos que nos cupiesen en las manos: Coged lo que queráis, vamos. Creo que se decepcionó cuando vio que cogíamos unos cuanto tímidamente. Acto&#160;seguido, nos regaló unas chapas gigantes del Centro y a Dani el boli, pero yo tuve que devolver el mío. Antes de salir pregunté que cuándo&#160;nos llamarían. No lo sabía. Así pues, salimos, y pasamos un buen rato escuchando a Criss meterse con el recepcionista, a lo que poco a poco nos fuimos uniendo.</p>
<p>&#160;Pues bien, hoy subo a mi cuarto después de comer a las tres y&#160;diez. Tenía una llamada perdida de un móvil desconocido hacía cinco minutos. Decidí darle un toque y Dios diría. Pero&#160;los americanos (y los que trabajan para ellos) no tienen un pelo de tontos y cogieron el teléfono cual pistolero en duelo, veozmente y antes de que yo colgase. Me informaron: Una americana que se llama&#160;Kelly, debía llamarla yo primero, aunque ya le habían hablado de mí y tenía mi número, y quedar por nuestra cuenta. Ah, y hacían fiestas una vez al mes más o menos con cerveza y vino gratis (esto creo que lo empleó como aliciente, inocente criatura, sin saber que&#160;yo jamás bebo tales porquerías). Y al colgar empecé a preguntar: Dios, ¿cuándo voy a quedar con Kelly? El finde, claro está, porque tendré que bajar a Sevilla. ¡Pero si estoy de exámenes, y encima el curro apestoso del ABC, y los ensayos del Superstar! ¡Ahhhh! Y kelly&#8230; Navegando por mi conciencia como fantasma errante y perdido. Kelly es nombre de americana, desde luego. De americana rubia, de ojos azules y tipo de&#160;barbie. Con un acento muy New York (y yo luchando por imitar lejanamente el British y desenbarazarme de este acento español que me persigue y me maldice y me marca como hispana, hispana de ojos grandes y castaños, marca de origen para Frank McCourt). Ah, Kelly, ¿quién eres tú? ¿Qué esperas de mí? ¿Adónde vamos, Kelly, amada, amiga, desconocida, temida, esperada? Deja de ser un nombre y trasnfórmate en persona. Come on, Kelly, don´t fear me and come near&#8230;&#160;I want to see you behind the light&#8230;&#160;</p>
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		<title>El día en que crecimos</title>
		<link>http://tornilloperdido.blog.com/2007/03/11/el-dia-en-que-crecimos/</link>
		<comments>http://tornilloperdido.blog.com/2007/03/11/el-dia-en-que-crecimos/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 11 Mar 2007 22:24:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julia G.C.</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<p>&#160;Os preguntaréis cómo me va en la vida. Pues os adelantaré que a partir de hoy formo parte de este gran universo de pringados al que me negaba a entrar, es decir, los trabajadores. Pero todo a su tiempo.</p>
<p>&#160;¿Recordáis que el 28 vi una peli tranquilita con mis amigos en casita? Pues justo en finde, cuando planeaba una salida de esas que se recordará (a trozos, claro) toda la vida, me puse enferma el viernes 2 de marzo. Ya notaba yo la garganta, la calentura febril poseyendo mi frente, cierta debilidad... Pero me negué a aceptarlo, ay, necia de mí, y por la noche fui al Jardín Botánico. Es muy fácil salarse para entrar, pero no tanto para salir cuando te has llevado un par de hoas jugando a "yo nunca". ¿Que qué clase de juego es este? Pues uno muy censurable, qué esperabais. Se precisa una botella o un par de ellas de un alcohol de baja graduación (comprado en contra de mi voluntad, chica dura y amante de la colonia que el Mercadona vende como Vodkay que tantas veces ha pasado mi garganta en ambos sentido), como ron miel o lo que compramos esa noche, un licor de menta que a la primera sabía genial, pero a la enésima... No veas. Bueno, pues por turnos se van haciendo declaraciones (indispensable que sean verdaderas) del tipo "yo nunca me he dejado una cámara digital por ahí". Pues a Julia le toca beber un tranque. Y así. La noche avanza a su ritmo.</p>
<p>&#160;El sábado me moría. La enfermedad fue trepando por mi organismo, tomando mis tejidos, asaltando mis defensas por sopresa, sitiando mis pulmones, cortando mis municiones. El caso, resfriada perdida. Y aún así (resistente cual&#160;mi padre, el hombre que declaró que él se cura como las bestias, él solo sin medicinas ni nada, mientras potaba en París) tuve fuerzas para hacerle una visita a Charlie, aprovechando que su madre había salido. Unabreve pausa: Yo no es que tenga nada en contra de su madre, pero cuando me ha echado de su casa una vez por mandar a Charlie a estudiar (si no va a estudiar conmigo ni sin mí... al final la jodida soy yo que había estudiado antes para salir y de repente me veía en la calle como perra abandonada) y otra porque, no enconrando ningún asiento en la casa, nos sentamos inocentemente en la cama. Pues resulta, señores, que las patas son de madera y eso estaba a punto de romperse. El caso, nos fuimos antes de que le explotase la vena del cuello. Y hay que recordar el día que me caí por las escaleras: Bajaba yo medio a oscuras y, pendsando que ya había llegado, di un gracioso saltido que debía encontrar un final estable y seguro en unos segundos. Pues no, craso error, pensé en el aire, cuando el tiempo se paró para que me diese cuenta de lo que iba a acontecer. Me golpeé en todas las esquinas de mi cuerpo y los moratones me acompañaron&#160;unas semanas. Obviamente, grité. Pues nada, al grito, la madre se pensó que yo agonizaba y bajó rauda a preguntarme obsesivamente por el estado de mi tobillo (que, curiosamente, estaba perfecto). Calro, es que la mujer se torció el tobillo en las escaleras una vez. Se pensó que la historia se repetía. Joder , me lío más que Apuleyo en <em>El asno de oro</em> (una broma muy pedante, lo siento, no lo he podido evitar). Iba por la visita a Charlie. Pues eso, cuando regresé a mi casa no sentía ya ni la cabeza ni el suelo bajo mis pies y tras pasar una velada un tanto triste viendo "La princesa prometida" en Antena3 con mi hermana (que se apartaba prudentemente de mí, temerosa del contagio, y me atiborraba a&#160;pastillas) me fui a dormir viviendo ya un cálido y febril sueño.</p>
<p>&#160;Al día siguiente, mi propia lucha física y las pastillas de mi hermana empezaron a dar sus frutos, que desembocaron en&#160;un estado perfecto para ir a clase el lunes... Qué tino.&#160;Pero el domingo fue para festejar el cumpleaños de mi abuelito Antonio, comiendo tarta hasta reventar y viendo en Telecinco esa babosada cursi y con pretensiones, "Otoño en Nueva York", con Winona Ryder y Richard Gere. Tras esta familiar tarde, mi hermana y yo tuvimos a bien acercarnos (bueno, nos acercó la mamma en coche) a la Sala Imperdible para ver "Réquiem 21 k626". Qué espectáculo.&#160;Fue bellísimo, os recomiendo a todos que si tenéis la oportunidad de ver esta obra de danza de poco más de media hora (¡pero qué media hora!) la aprovechéis, merec la pena. Rompe normas, clama al mundo, y los efectos del&#160;montaje.. No se puede describir, hay que ir y admirarlo,&#160;hay que ir y sentirlo, llorarlo, reírlo, abrazarlo.</p>
<p>&#160;Y&#160;ahora vuelvo al inicio. Porque hoy, señores, decidí crecer, decidí entrar en un mundo que no es el mío (¿quién era el que decía que los&#160;escritores eran como bebés que juegan aislados de la vida que corres ventanas afuera? Lo leí una vez en el Babelia, tal mundo es el que yo busco). Ayer&#160;me comentó Criss que iba a Nervión a recoger lo necesario por un trabajo. La compañé a la calle Francisco Javier, edificio Sevilla 2 y un par de minutos después de haber entrado en la oficina ya me estaban dando un tocho de folletos para repartir. Sí, azafata de promoción. Esa soy yo, hoy me he pasado cinco horas vestida de flamenca en la puerta de un quiosco de la calle Baños sonriéndole a los tíos que me dejaban&#160;explicarles la promoción sólo para decirme por algún lado que era muy guapa o algo así. ¿Qué les pasa a los sevillanos? En cuando ven a auna giana les dan anas de coronarla como emperatirs o algo... ¿Y a las viejas? Venga a hablar y a hablar... En fin, las cinco horas más largas de mi vida,&#160;fue peor que una Clase de Lengua de cinco horas.&#160; Todo sea por algún dinero... ¡Que me pienso gastar en Francia, ya que me han dado la ayuda de&#160;Idioma y Juventud de la Junta y voy a pasar en el país del vino y los franceses dos semanas!</p>
<p>&#160; Ya sólo decir que el pueblo de Umbrete reflexionó seriamente y acabó publicando ese articulito mío en la revista: <em>Middlesex, Jeffrey Eugenides. Una apuesta ganada</em>. Me parece que cada vez escribo más. Tengo mucho que comunicar al mundo&#160;(léase todo lo anterior,&#160;prueba de mis profundas reflexionbes diarias). Veo&#160;un brillo metálico que refleja la luz a lo lejos... ¿Es un tornillo? Es el día 21 de junio.&#160;&#160;</p>

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<p>&#160;Os preguntaréis cómo me va en la vida. Pues os adelantaré que a partir de hoy formo parte de este gran universo de pringados al que me negaba a entrar, es decir, los trabajadores. Pero todo a su tiempo.</p>
<p>&#160;¿Recordáis que el 28 vi una peli tranquilita con mis amigos en casita? Pues justo en finde, cuando planeaba una salida de esas que se recordará (a trozos, claro) toda la vida, me puse enferma el viernes 2 de marzo. Ya notaba yo la garganta, la calentura febril poseyendo mi frente, cierta debilidad&#8230; Pero me negué a aceptarlo, ay, necia de mí, y por la noche fui al Jardín Botánico. Es muy fácil salarse para entrar, pero no tanto para salir cuando te has llevado un par de hoas jugando a &#8220;yo nunca&#8221;. ¿Que qué clase de juego es este? Pues uno muy censurable, qué esperabais. Se precisa una botella o un par de ellas de un alcohol de baja graduación (comprado en contra de mi voluntad, chica dura y amante de la colonia que el Mercadona vende como Vodkay que tantas veces ha pasado mi garganta en ambos sentido), como ron miel o lo que compramos esa noche, un licor de menta que a la primera sabía genial, pero a la enésima&#8230; No veas. Bueno, pues por turnos se van haciendo declaraciones (indispensable que sean verdaderas) del tipo &#8220;yo nunca me he dejado una cámara digital por ahí&#8221;. Pues a Julia le toca beber un tranque. Y así. La noche avanza a su ritmo.</p>
<p>&#160;El sábado me moría. La enfermedad fue trepando por mi organismo, tomando mis tejidos, asaltando mis defensas por sopresa, sitiando mis pulmones, cortando mis municiones. El caso, resfriada perdida. Y aún así (resistente cual&#160;mi padre, el hombre que declaró que él se cura como las bestias, él solo sin medicinas ni nada, mientras potaba en París) tuve fuerzas para hacerle una visita a Charlie, aprovechando que su madre había salido. Unabreve pausa: Yo no es que tenga nada en contra de su madre, pero cuando me ha echado de su casa una vez por mandar a Charlie a estudiar (si no va a estudiar conmigo ni sin mí&#8230; al final la jodida soy yo que había estudiado antes para salir y de repente me veía en la calle como perra abandonada) y otra porque, no enconrando ningún asiento en la casa, nos sentamos inocentemente en la cama. Pues resulta, señores, que las patas son de madera y eso estaba a punto de romperse. El caso, nos fuimos antes de que le explotase la vena del cuello. Y hay que recordar el día que me caí por las escaleras: Bajaba yo medio a oscuras y, pendsando que ya había llegado, di un gracioso saltido que debía encontrar un final estable y seguro en unos segundos. Pues no, craso error, pensé en el aire, cuando el tiempo se paró para que me diese cuenta de lo que iba a acontecer. Me golpeé en todas las esquinas de mi cuerpo y los moratones me acompañaron&#160;unas semanas. Obviamente, grité. Pues nada, al grito, la madre se pensó que yo agonizaba y bajó rauda a preguntarme obsesivamente por el estado de mi tobillo (que, curiosamente, estaba perfecto). Calro, es que la mujer se torció el tobillo en las escaleras una vez. Se pensó que la historia se repetía. Joder , me lío más que Apuleyo en <em>El asno de oro</em> (una broma muy pedante, lo siento, no lo he podido evitar). Iba por la visita a Charlie. Pues eso, cuando regresé a mi casa no sentía ya ni la cabeza ni el suelo bajo mis pies y tras pasar una velada un tanto triste viendo &#8220;La princesa prometida&#8221; en Antena3 con mi hermana (que se apartaba prudentemente de mí, temerosa del contagio, y me atiborraba a&#160;pastillas) me fui a dormir viviendo ya un cálido y febril sueño.</p>
<p>&#160;Al día siguiente, mi propia lucha física y las pastillas de mi hermana empezaron a dar sus frutos, que desembocaron en&#160;un estado perfecto para ir a clase el lunes&#8230; Qué tino.&#160;Pero el domingo fue para festejar el cumpleaños de mi abuelito Antonio, comiendo tarta hasta reventar y viendo en Telecinco esa babosada cursi y con pretensiones, &#8220;Otoño en Nueva York&#8221;, con Winona Ryder y Richard Gere. Tras esta familiar tarde, mi hermana y yo tuvimos a bien acercarnos (bueno, nos acercó la mamma en coche) a la Sala Imperdible para ver &#8220;Réquiem 21 k626&#8243;. Qué espectáculo.&#160;Fue bellísimo, os recomiendo a todos que si tenéis la oportunidad de ver esta obra de danza de poco más de media hora (¡pero qué media hora!) la aprovechéis, merec la pena. Rompe normas, clama al mundo, y los efectos del&#160;montaje.. No se puede describir, hay que ir y admirarlo,&#160;hay que ir y sentirlo, llorarlo, reírlo, abrazarlo.</p>
<p>&#160;Y&#160;ahora vuelvo al inicio. Porque hoy, señores, decidí crecer, decidí entrar en un mundo que no es el mío (¿quién era el que decía que los&#160;escritores eran como bebés que juegan aislados de la vida que corres ventanas afuera? Lo leí una vez en el Babelia, tal mundo es el que yo busco). Ayer&#160;me comentó Criss que iba a Nervión a recoger lo necesario por un trabajo. La compañé a la calle Francisco Javier, edificio Sevilla 2 y un par de minutos después de haber entrado en la oficina ya me estaban dando un tocho de folletos para repartir. Sí, azafata de promoción. Esa soy yo, hoy me he pasado cinco horas vestida de flamenca en la puerta de un quiosco de la calle Baños sonriéndole a los tíos que me dejaban&#160;explicarles la promoción sólo para decirme por algún lado que era muy guapa o algo así. ¿Qué les pasa a los sevillanos? En cuando ven a auna giana les dan anas de coronarla como emperatirs o algo&#8230; ¿Y a las viejas? Venga a hablar y a hablar&#8230; En fin, las cinco horas más largas de mi vida,&#160;fue peor que una Clase de Lengua de cinco horas.&#160; Todo sea por algún dinero&#8230; ¡Que me pienso gastar en Francia, ya que me han dado la ayuda de&#160;Idioma y Juventud de la Junta y voy a pasar en el país del vino y los franceses dos semanas!</p>
<p>&#160; Ya sólo decir que el pueblo de Umbrete reflexionó seriamente y acabó publicando ese articulito mío en la revista: <em>Middlesex, Jeffrey Eugenides. Una apuesta ganada</em>. Me parece que cada vez escribo más. Tengo mucho que comunicar al mundo&#160;(léase todo lo anterior,&#160;prueba de mis profundas reflexionbes diarias). Veo&#160;un brillo metálico que refleja la luz a lo lejos&#8230; ¿Es un tornillo? Es el día 21 de junio.&#160;&#160;</p>
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		<title>Así seguimos</title>
		<link>http://tornilloperdido.blog.com/2007/03/01/asi-seguimos/</link>
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		<pubDate>Fri, 02 Mar 2007 00:41:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julia G.C.</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Así seguimos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>&#160;Os preguntaréis que qué ha sido de mí (y de mie nuevo y metálico compañero vital) durante estas dos semanas. En primer lugar, ya puedo dormir sobre las dos orejas (parece una chorrada, pero no lo es).</p>
<p>&#160;Psando ya a otros temas más sublimes (a lods que intentaré dedicare sin interrupción a ver si se me pega algo), la noche siguiente del piercing, el sábado 17 de febrero fui a Catedral de nuevo con María y Kathi, las tres de modelito, pero nos encontramos con un ambiente ligeramente pureta y no muy bello de ver 8salvo por el camarero y uno de los dj´s, inaccesibles ambos dos). La noche terminó a las cinco y cuarto, hora de dormir sin mareos (por lo que tardé un rato).</p>
<p>&#160;El domingo lo pasé estudiando Historia, con un alto para ir con mi hermana y mi madre a ver&#160;"Manuela d´amore 2". No está mal, graciosa pero más floja que la primera, y como ya señaló mi hermana, tremendamente masculina. Aunque merece la pena por la escena en que los amantes huyen del rot-weiler&#160;desnudos en el paruqe de una mansión... ¿El examen? Ocho y medio, esto va mal... ¿Dónde quedaron esos nueves del prmer trimestre? Eso sí, el martes tuve un día lleno de felicidad, porque al llegar del tuto hallé sobre mi mesa una nota que decía que habían llamado de la academia (escrita esta palabra en griego, en esta casa no se pueden dar los mensajes y punto, hay que aportar algo) para decir que no había clase. Obviamente y como la ocasión lo merecía, estuve toda la tarde en la calle.</p>
<p>&#160;Y el último finde no estuvo nada mal. Para empezar, el conciertazo de Habana Blues Band al que fui con Dina. Qué maravilla, a a pesar de que el mulato de la peli ni se asomase... Y el sábado al cine con María (cojeando por su esguince de tobillo, según ella castigo de Dios por reírse del de rodilla de Charlie y Carlos), Kathi y Madeleine. Poco astutamente,´permitimos a María escoger cine y tuvimos que desplazatnos hasta Nervión (¡ohhh! ¡Mo compré en HyM unas diademas como las de Kathi! ¡Ajá!), donde cenamos (en los Montaditos, está claro), tras revisar las tiendas y vimos "En busca de la felicidad" (recomendable; el nene es graciosísimo) para volver andando a lo largo de hora y pico (dirigía yo la expedición... Normal) a Plaza de Armas (por la Torre del Oro, ya cansadas, aprovechamos para meternos un gofre con chocolate entre pecho y espalda, que si no no hay quien camine, y menos tirando de una lisiada que empeoró notablemente con la&#160; caminata (que nos hubiese pagado el taxi o hubiese escogido otro cine...).</p>
<p>&#160;Y esta semana es aún de relax, puesto que lo único que tengo que hacer es leer (la semana que viene exámenes de lecutra de Latín, antología de <em>El asno de oro</em> de Apuleyo, e Inglés, adadptación de <em>The woman in white.</em> En semanas como esta uno se siente muy orgulloso de ser andaluz y tener un buen día de fiesta, pero poco orgulloso del Néstor que no hace puente (espoero tener una Feria bien larga). Aproveché la víspera del festivo para cenar nuevamente en los Montaditos con María (un esguince de tobillo pero tacones... Todo un ejemplo de argucia sin igual), Madeleine y Kathi. Por cierto que yo tuve que pagar en monedas de 5 y 10 céntimos, mi economía se está resintiendo, menos mal que Carmen me ha devuelto hoy lo que me debía, yujuu. El 28 básicamente no hice nada, salvo montar y ver una peli española "Heroína" (en el sentido más amplio de la palabra).</p>
<p>&#160;Y aquí seguimos, día a día, en pie, al frente, hacia delante. Sin miedo a la muerte, al suspenso, a la humillación, a la tortura física, a la inanición (era por rimar). Buenas noches.</p>

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p>&#160;Os preguntaréis que qué ha sido de mí (y de mie nuevo y metálico compañero vital) durante estas dos semanas. En primer lugar, ya puedo dormir sobre las dos orejas (parece una chorrada, pero no lo es).</p>
<p>&#160;Psando ya a otros temas más sublimes (a lods que intentaré dedicare sin interrupción a ver si se me pega algo), la noche siguiente del piercing, el sábado 17 de febrero fui a Catedral de nuevo con María y Kathi, las tres de modelito, pero nos encontramos con un ambiente ligeramente pureta y no muy bello de ver 8salvo por el camarero y uno de los dj´s, inaccesibles ambos dos). La noche terminó a las cinco y cuarto, hora de dormir sin mareos (por lo que tardé un rato).</p>
<p>&#160;El domingo lo pasé estudiando Historia, con un alto para ir con mi hermana y mi madre a ver&#160;&#8221;Manuela d´amore 2&#8243;. No está mal, graciosa pero más floja que la primera, y como ya señaló mi hermana, tremendamente masculina. Aunque merece la pena por la escena en que los amantes huyen del rot-weiler&#160;desnudos en el paruqe de una mansión&#8230; ¿El examen? Ocho y medio, esto va mal&#8230; ¿Dónde quedaron esos nueves del prmer trimestre? Eso sí, el martes tuve un día lleno de felicidad, porque al llegar del tuto hallé sobre mi mesa una nota que decía que habían llamado de la academia (escrita esta palabra en griego, en esta casa no se pueden dar los mensajes y punto, hay que aportar algo) para decir que no había clase. Obviamente y como la ocasión lo merecía, estuve toda la tarde en la calle.</p>
<p>&#160;Y el último finde no estuvo nada mal. Para empezar, el conciertazo de Habana Blues Band al que fui con Dina. Qué maravilla, a a pesar de que el mulato de la peli ni se asomase&#8230; Y el sábado al cine con María (cojeando por su esguince de tobillo, según ella castigo de Dios por reírse del de rodilla de Charlie y Carlos), Kathi y Madeleine. Poco astutamente,´permitimos a María escoger cine y tuvimos que desplazatnos hasta Nervión (¡ohhh! ¡Mo compré en HyM unas diademas como las de Kathi! ¡Ajá!), donde cenamos (en los Montaditos, está claro), tras revisar las tiendas y vimos &#8220;En busca de la felicidad&#8221; (recomendable; el nene es graciosísimo) para volver andando a lo largo de hora y pico (dirigía yo la expedición&#8230; Normal) a Plaza de Armas (por la Torre del Oro, ya cansadas, aprovechamos para meternos un gofre con chocolate entre pecho y espalda, que si no no hay quien camine, y menos tirando de una lisiada que empeoró notablemente con la&#160; caminata (que nos hubiese pagado el taxi o hubiese escogido otro cine&#8230;).</p>
<p>&#160;Y esta semana es aún de relax, puesto que lo único que tengo que hacer es leer (la semana que viene exámenes de lecutra de Latín, antología de <em>El asno de oro</em> de Apuleyo, e Inglés, adadptación de <em>The woman in white.</em> En semanas como esta uno se siente muy orgulloso de ser andaluz y tener un buen día de fiesta, pero poco orgulloso del Néstor que no hace puente (espoero tener una Feria bien larga). Aproveché la víspera del festivo para cenar nuevamente en los Montaditos con María (un esguince de tobillo pero tacones&#8230; Todo un ejemplo de argucia sin igual), Madeleine y Kathi. Por cierto que yo tuve que pagar en monedas de 5 y 10 céntimos, mi economía se está resintiendo, menos mal que Carmen me ha devuelto hoy lo que me debía, yujuu. El 28 básicamente no hice nada, salvo montar y ver una peli española &#8220;Heroína&#8221; (en el sentido más amplio de la palabra).</p>
<p>&#160;Y aquí seguimos, día a día, en pie, al frente, hacia delante. Sin miedo a la muerte, al suspenso, a la humillación, a la tortura física, a la inanición (era por rimar). Buenas noches.</p>
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		<title>Metalurgia pa´l cuerpo</title>
		<link>http://tornilloperdido.blog.com/2007/02/17/metalurgia-pa%c2%b4l-cuerpo/</link>
		<comments>http://tornilloperdido.blog.com/2007/02/17/metalurgia-pa%c2%b4l-cuerpo/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 17 Feb 2007 15:37:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Julia G.C.</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[<p>&#160;Las cosas no se planean siempre, o no salen según los planes previstos. Ayer, un dulce viernes como otro cualquiera, salí al Atenea con la inocente intención de acompañar a Nonnie a Sevilla para que se repasase el último tatu, y comprarme yo un par de diademas en HyM (¡como las de Kathi!). Pero los dioses deben divertirse mucho obstaculizando mis metas a corto plazo, porque de repente, Charlie y Luis iban a hacerse un piercing en el glande o algo así. Tardé un poco en enterarme de que eso era una broma, que lo querían en la oreja, así que por las buenas decidí hacerme otro yo también.</p>
<p>&#160;El caso, voy a mi casa a por dinero (bueno, a por el dinero de mi santa madre y a por su correspondiente permiso, yo no vuelvo con un pendiente donde sea sin su autorización, que es capaz de arrancármelo, y me considero muy sensible al dolor) y todos para Sevilla (Nonnie, Ugía, Charlie, Javi, Luis y yo). Eso sí, Luis recordó que tenía un examen y se fue a hacerlo brillantemente (o al menos eso espero yo).</p>
<p>&#160;Una vez en la tienda (seguro que la conocéis, está al lado de Plaza de Armas, no es por hacer publicidad, pero es <em>Sesentainueve Tattoo and piercing,</em> <a href="http://www.sesentainueve.com/">www.sesentainueve.com</a>), el Ugía y Javi se apalancan, y Carmen es saludad con efusividad (a este paso, le van a hacer un pase VIP). Charlie y yo le explicamos nuestros deseos (insensatos deseos) a la chica, que llama a mi madre para asegurarse del tema y nos hace rellenar unos papeles en los que uno aseguro unas treinta veces que ni es hemofílico ni tuberculoso ni histérico en tratamiento. Llega el chico aregntino de los tatus, y Carmen pasa a su arreglo. Charlie y yo debemos esperar, hasta que otro hombre pregunta que quién va primero. Obviamente, yo, sino me escaparé. Me siento en la camilla, con la tranquilidad de sentir a Carmen tras el biombo, charlando con el argentino de dulce acento. Procuro no mirar los instrumentos, que me parecen los de un torturados de la Inquisición, y parloteo con el hombre, que es muy simpático. Me dibuja el punto en la oreja y yo lo miro nerviosa en el espejo, fijándome más en el reflejo de Carmen que en el de mi artílago, que no sabe lo que se le viene encima. Asiento velozmente, me siento de nuevo, dolor dolor dolor&#160;y todo ha pasado. Me pone la bolita en la mini barra de acero que ahora atraviesa la parte alta de mi orejita izquierda. Salgo a la sala de nuevo y me siento. Todo ha terminado. De hecho, el dolor es mínimo.</p>
<p>&#160;Minutos más tarde ( a mí me pareció estar en ese cuartito horas, y me doy cuenta de que han sido unos instantes) sale Charlie con el suyo en ese cartílago cuyo nombre desconozco que se encuentra junto a la cabeza, en el centro de la oreja (él ya tiene el que yo me acabo de hacer) y con lágrimas en los ojos. Nos consolamos mutuamente, ¡pobrecitos nosotros!, descansamos de la traumática experiencia un ratito y, tras recibir las concernientes explicaciones sobre el lavado, a la calle.</p>
<p>&#160;No veas cómo pica, colega. Mi oreja debe estar a mil grados, a pear de este viento frío que me alivia un poco el dolor ardiente (bueno, que tampoco es para tanto).</p>
<p>&#160;Han pasado algo menos de veinticuatro horas, y voy descubriendo lo que va a ser el primer mes con esto, dolor al lavarlo (por la mañana y por la noche, lo que significa que voy a llegar tarde a clase hasta que deje de lavármelo, se siente), ya no toco mi oreja y procuro llevar el pelo recogido 8esta noche voy de disco... Pues coleta a lo Moschino), duermo sobre la oreja derecha y hablo por teléfono también por la diestra. Esto, dolor y un hoyo que atraviesa uno de mis cartílagos con un palo de acero es lo que he conseguido. Os pondría una foto, pero ya sabéis lo de mis cámaras... Bueno, cuando mi oreja abandone este ligero sonrosado que la hace parecer tímida o pecadora (o las dos cosas a la vez... ¿ué habrá escuchado sin que yo me entere?) lo mismo os obsequio con una fotillo.</p>
<p>&#160;Y sin embargo, lo miro en el espejo y me gusta tanto...</p>

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<p>&#160;Las cosas no se planean siempre, o no salen según los planes previstos. Ayer, un dulce viernes como otro cualquiera, salí al Atenea con la inocente intención de acompañar a Nonnie a Sevilla para que se repasase el último tatu, y comprarme yo un par de diademas en HyM (¡como las de Kathi!). Pero los dioses deben divertirse mucho obstaculizando mis metas a corto plazo, porque de repente, Charlie y Luis iban a hacerse un piercing en el glande o algo así. Tardé un poco en enterarme de que eso era una broma, que lo querían en la oreja, así que por las buenas decidí hacerme otro yo también.</p>
<p>&#160;El caso, voy a mi casa a por dinero (bueno, a por el dinero de mi santa madre y a por su correspondiente permiso, yo no vuelvo con un pendiente donde sea sin su autorización, que es capaz de arrancármelo, y me considero muy sensible al dolor) y todos para Sevilla (Nonnie, Ugía, Charlie, Javi, Luis y yo). Eso sí, Luis recordó que tenía un examen y se fue a hacerlo brillantemente (o al menos eso espero yo).</p>
<p>&#160;Una vez en la tienda (seguro que la conocéis, está al lado de Plaza de Armas, no es por hacer publicidad, pero es <em>Sesentainueve Tattoo and piercing,</em> <a href="http://www.sesentainueve.com/">www.sesentainueve.com</a>), el Ugía y Javi se apalancan, y Carmen es saludad con efusividad (a este paso, le van a hacer un pase VIP). Charlie y yo le explicamos nuestros deseos (insensatos deseos) a la chica, que llama a mi madre para asegurarse del tema y nos hace rellenar unos papeles en los que uno aseguro unas treinta veces que ni es hemofílico ni tuberculoso ni histérico en tratamiento. Llega el chico aregntino de los tatus, y Carmen pasa a su arreglo. Charlie y yo debemos esperar, hasta que otro hombre pregunta que quién va primero. Obviamente, yo, sino me escaparé. Me siento en la camilla, con la tranquilidad de sentir a Carmen tras el biombo, charlando con el argentino de dulce acento. Procuro no mirar los instrumentos, que me parecen los de un torturados de la Inquisición, y parloteo con el hombre, que es muy simpático. Me dibuja el punto en la oreja y yo lo miro nerviosa en el espejo, fijándome más en el reflejo de Carmen que en el de mi artílago, que no sabe lo que se le viene encima. Asiento velozmente, me siento de nuevo, dolor dolor dolor&#160;y todo ha pasado. Me pone la bolita en la mini barra de acero que ahora atraviesa la parte alta de mi orejita izquierda. Salgo a la sala de nuevo y me siento. Todo ha terminado. De hecho, el dolor es mínimo.</p>
<p>&#160;Minutos más tarde ( a mí me pareció estar en ese cuartito horas, y me doy cuenta de que han sido unos instantes) sale Charlie con el suyo en ese cartílago cuyo nombre desconozco que se encuentra junto a la cabeza, en el centro de la oreja (él ya tiene el que yo me acabo de hacer) y con lágrimas en los ojos. Nos consolamos mutuamente, ¡pobrecitos nosotros!, descansamos de la traumática experiencia un ratito y, tras recibir las concernientes explicaciones sobre el lavado, a la calle.</p>
<p>&#160;No veas cómo pica, colega. Mi oreja debe estar a mil grados, a pear de este viento frío que me alivia un poco el dolor ardiente (bueno, que tampoco es para tanto).</p>
<p>&#160;Han pasado algo menos de veinticuatro horas, y voy descubriendo lo que va a ser el primer mes con esto, dolor al lavarlo (por la mañana y por la noche, lo que significa que voy a llegar tarde a clase hasta que deje de lavármelo, se siente), ya no toco mi oreja y procuro llevar el pelo recogido 8esta noche voy de disco&#8230; Pues coleta a lo Moschino), duermo sobre la oreja derecha y hablo por teléfono también por la diestra. Esto, dolor y un hoyo que atraviesa uno de mis cartílagos con un palo de acero es lo que he conseguido. Os pondría una foto, pero ya sabéis lo de mis cámaras&#8230; Bueno, cuando mi oreja abandone este ligero sonrosado que la hace parecer tímida o pecadora (o las dos cosas a la vez&#8230; ¿ué habrá escuchado sin que yo me entere?) lo mismo os obsequio con una fotillo.</p>
<p>&#160;Y sin embargo, lo miro en el espejo y me gusta tanto&#8230;</p>
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