Turistas versus viajeros
Hace tiempo que no me pasaba por aquí. ¿La razón? Durante el curso, estudios. Durante el verano, las llamadas “locuras de juventud”. De hecho, a este ritmo voy a dar un cursillo. Razón aquí.
Regresé ayer del Freestat de Bayern, Baviera, la tierra de la cerveza y el baile sobre el banco. Sí, señores, como lo prometido es deuda y yo siempre cumplo mi palabra, el día 4 de septiembre me onté en un avión y fui a caer en Parsdorf, un pueblecito granjero a las afueras de Múnich. Concretamente a la casa de Kathi (bueno, a la parte que he visto de ella, para explorarla entera se necesita más intrepidez que la que yo puedo tener). Por supuesto, la visita ha sido todo un intercambio cultural y a mi partida el pequeño Leon de dos años decía ¡hola! alegremente cada vez que me veía. He dejado mi huella.
Y una vez más (nunca la última) he debido despedirme de esa chica a la que los hados han situado geográficamente tan lejos y tan cerca sentimentalmente (qué moñas), Kathi. El que desde luego me despediría con gusto fue su padre, un gigante de dos metros que se ha asado diez días montándome en su Audi con una botellita de agua cuando el tiempo no permitía la recogida de la patata y llevándome de excursión: Campo de concentración de Dachau, Salzburgo, Chemsse, minas de sal, castillos de Luis II. Desde luego, el hombre, con un claro complejo de guía turístico, se lo ha currado. Más todavía si tenemos en cuenta que la conversación entre nosotros no acababa de fluir, porque mi alemán era del nivel del gato, y su inglés no acababa de ser muy avanzado. Pero bueno, ya dicen que un gesto vale más que mil palabras, y si no ahí estaba Kathi, la mejor traductora simultánea, para transferir al padre mis preguntas absurdas (¿hay osos en Baviera? ¿No? ¿Por qué? ¿Y qué animales hay aquí? ¿Qué extensión tiene ese lago? ¿Y qué profundidad? ¿Esos son los Alpes? ¿Y cuánto miden estas montañas?).
El verano anterior me pasé todo una semana en Grecia discutiendo con mi hermana las diferencias entre turista y viajero… Pues bien, yo acabo de sacarme el título en viajerismo. Y es que cuando te encuentras con un traje bávaro rosa y blanco con su correspondiente delantal blanco anudado a la izquierda para indicar soltería, acompañado de unos tacones topolino Mustang (qué remedio, me dejé los zapatos bávaros en casa, y los de Kathi me venían grandes) y una chupa de cuero en la calle para el frío, bailando esa canción alemana que dice: “Mil noches nos hemos tocado, mil noches y no ha pasado nada… Mil noches y una” (entiéndase que a la noche número mil uno la pareja se percató de que la cuestión había trascendido del folleteo al amor). Bueno, pues en ese momento, cantando la canción )inventñandote la fonética alemana), aplaudiendo a rabiar al grito de “¡Viva el Estado de Baviera!” se da uno cuenta de que ha pasado de turista, ese serque según origen y destino o está rojo y suda o está tiritando y con el pantalón del pijama bajo los vaqueros, con una cámara al cuello y un plano del metro en la mano a ese otro, el viajero, que se desliza por la vida con, digamos, no menos dificultad pero sí más elegancia, más soltura y naturalidad. Que a veces puede confundirse con el paisaje. Que no compra un oso vestido de bávaro que canta tirolés cuando le aprietas la barriga.
Cosas de la vida. Momentos mágicos. Un gran viaje. Sigo echñándote de menos, Kathi. Y, Madeleine, no lo olvido, tú y yo aún no hemos saldado cuentas, espero una cama en Hannover, la ciudad del acento alemán puro.
Se han echado muchísimo de menos tus post en este blog, pero también a ti. Después de un intenso verano, no hay más que leer un claro ejemplo de como disfrutarlo al máximo. Me alegro que te lo hayas pasado tan bien.
Que puntazo esos bailes regionales, amiga Julia. Qué estilazo y que bien te queda el traje regional. Esos vídeos que me ha enseñado Cristina son un tesoro.
Se te ha olvidado decir lo de la colcha doblada en una esquina de la cama (tradición Alemana a la hora de hacer la cama), la cual que no desdoblaste porque pensabas que era así y por la que pasaste frío aquella noche jajaja
Sigue escribiendo que cada palabra tuya nos llena de vida. Si puedes, vuelve a escribir pronto en tu blog. Besos y Saludos.
Ya iba siendo hora de que escribieras algo, seis meses después… Como ha dicho el Ugía, se echaban de menos tus posts.
Me alegro mucho de que lo hayas pasado tan bien este verano, ya que yo no he podido, pero bueno, otro verano será…
Aún estoy esperando a ver esos vídeos de los que tanto se habla, seguro que me voy a reír durante muuucho tiempo
Espero a partir de ahora tengas más tiempo para escribir aquí, que se hace muy divertido leer tus posts (y los comentarios del Ugía, claro)
Creo que no me dejo nada en el tintero, así que un besazo, guapa.