Monday, March 12, 2007

Who are you, Kelly?

 El pasado viernes tiré mi inocencia por la borda. No sólo fui a una oficina para acabar cargando con varios kilos de folletos (de la promoción de la clección de abanicos del aBC, el primero por un euro este domingo), sino que después acompañé a Dani y a Criss al Centro de Estudios Norteamericanos, en pleno centro guiri. Para entrar el recepcionista te tiene que abrir una verja con el timbre. Se ve que el espíritu norteamericano acompaña a sus centros de estudios allá donde vayan. Iba a sugerir que debían instalar un cristal blindado, pues alguien podría disparar una pistola por las rejas, pero preferí empezar con buen pie.

 Nos informó de todo el recepcionista, un chico más bien gordo (aunque Criss no dudó en calificarlo de obeso mórbido enfermizo al salir) que hablaba a la par que se metía unos buenos puñados de gusanitos en la boca. Pues bien, Criss y Dani querían apuntarse a un programa de intercambios, en el que el americano y el español quedan por su cuenta para charlar la mitad del tiempo en cada idioma. Y a mí me dio una vena muy anglo-estudiantil y me dio por apuntarme también. Como si no tuviera bastante con observar sin pausa a la escocesa Lindsey tres horas a la semana… Para apuntarse había que rellenar una hoja en la que les faltaba poco para preguntar que de qué color llevaba la ropa interior. Edad, nivel de inglés, intereses, estudios, yo qué sé. Tras rellenar el formulario se lo dimos al recepcionista (que seguía entregado a la actividad gusanitera). Este nos invitó animosamente a coger todos los caramelos que nos cupiesen en las manos: Coged lo que queráis, vamos. Creo que se decepcionó cuando vio que cogíamos unos cuanto tímidamente. Acto seguido, nos regaló unas chapas gigantes del Centro y a Dani el boli, pero yo tuve que devolver el mío. Antes de salir pregunté que cuándo nos llamarían. No lo sabía. Así pues, salimos, y pasamos un buen rato escuchando a Criss meterse con el recepcionista, a lo que poco a poco nos fuimos uniendo.

 Pues bien, hoy subo a mi cuarto después de comer a las tres y diez. Tenía una llamada perdida de un móvil desconocido hacía cinco minutos. Decidí darle un toque y Dios diría. Pero los americanos (y los que trabajan para ellos) no tienen un pelo de tontos y cogieron el teléfono cual pistolero en duelo, veozmente y antes de que yo colgase. Me informaron: Una americana que se llama Kelly, debía llamarla yo primero, aunque ya le habían hablado de mí y tenía mi número, y quedar por nuestra cuenta. Ah, y hacían fiestas una vez al mes más o menos con cerveza y vino gratis (esto creo que lo empleó como aliciente, inocente criatura, sin saber que yo jamás bebo tales porquerías). Y al colgar empecé a preguntar: Dios, ¿cuándo voy a quedar con Kelly? El finde, claro está, porque tendré que bajar a Sevilla. ¡Pero si estoy de exámenes, y encima el curro apestoso del ABC, y los ensayos del Superstar! ¡Ahhhh! Y kelly… Navegando por mi conciencia como fantasma errante y perdido. Kelly es nombre de americana, desde luego. De americana rubia, de ojos azules y tipo de barbie. Con un acento muy New York (y yo luchando por imitar lejanamente el British y desenbarazarme de este acento español que me persigue y me maldice y me marca como hispana, hispana de ojos grandes y castaños, marca de origen para Frank McCourt). Ah, Kelly, ¿quién eres tú? ¿Qué esperas de mí? ¿Adónde vamos, Kelly, amada, amiga, desconocida, temida, esperada? Deja de ser un nombre y trasnfórmate en persona. Come on, Kelly, don´t fear me and come near… I want to see you behind the light… 

Posted by Julia G.C. at 21:26:49
Comments

2 Responses to “Who are you, Kelly?”

  1. calleferia says:

    Un blog donde se califica de “porqueria” a la cerveza y al vino no debería estar entre mis favoritos, pero es que tiene un “no se que” que me evoca al dios Wilder…
    Espero que mantengas dignamente el “pure British” frente a tu amiga de las colonias.
    Saluditos.

  2. Julia says:

    Lo mantendría su pudiese denominarse así, es más bien un intento, cuando me acuerdo de aquello de que no se me note tanto el acento español, no sé cómo lo hacen los angloparlantes.

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