Saturday, February 17, 2007

Metalurgia pa´l cuerpo

 Las cosas no se planean siempre, o no salen según los planes previstos. Ayer, un dulce viernes como otro cualquiera, salí al Atenea con la inocente intención de acompañar a Nonnie a Sevilla para que se repasase el último tatu, y comprarme yo un par de diademas en HyM (¡como las de Kathi!). Pero los dioses deben divertirse mucho obstaculizando mis metas a corto plazo, porque de repente, Charlie y Luis iban a hacerse un piercing en el glande o algo así. Tardé un poco en enterarme de que eso era una broma, que lo querían en la oreja, así que por las buenas decidí hacerme otro yo también.

 El caso, voy a mi casa a por dinero (bueno, a por el dinero de mi santa madre y a por su correspondiente permiso, yo no vuelvo con un pendiente donde sea sin su autorización, que es capaz de arrancármelo, y me considero muy sensible al dolor) y todos para Sevilla (Nonnie, Ugía, Charlie, Javi, Luis y yo). Eso sí, Luis recordó que tenía un examen y se fue a hacerlo brillantemente (o al menos eso espero yo).

 Una vez en la tienda (seguro que la conocéis, está al lado de Plaza de Armas, no es por hacer publicidad, pero es Sesentainueve Tattoo and piercing, www.sesentainueve.com), el Ugía y Javi se apalancan, y Carmen es saludad con efusividad (a este paso, le van a hacer un pase VIP). Charlie y yo le explicamos nuestros deseos (insensatos deseos) a la chica, que llama a mi madre para asegurarse del tema y nos hace rellenar unos papeles en los que uno aseguro unas treinta veces que ni es hemofílico ni tuberculoso ni histérico en tratamiento. Llega el chico aregntino de los tatus, y Carmen pasa a su arreglo. Charlie y yo debemos esperar, hasta que otro hombre pregunta que quién va primero. Obviamente, yo, sino me escaparé. Me siento en la camilla, con la tranquilidad de sentir a Carmen tras el biombo, charlando con el argentino de dulce acento. Procuro no mirar los instrumentos, que me parecen los de un torturados de la Inquisición, y parloteo con el hombre, que es muy simpático. Me dibuja el punto en la oreja y yo lo miro nerviosa en el espejo, fijándome más en el reflejo de Carmen que en el de mi artílago, que no sabe lo que se le viene encima. Asiento velozmente, me siento de nuevo, dolor dolor dolor y todo ha pasado. Me pone la bolita en la mini barra de acero que ahora atraviesa la parte alta de mi orejita izquierda. Salgo a la sala de nuevo y me siento. Todo ha terminado. De hecho, el dolor es mínimo.

 Minutos más tarde ( a mí me pareció estar en ese cuartito horas, y me doy cuenta de que han sido unos instantes) sale Charlie con el suyo en ese cartílago cuyo nombre desconozco que se encuentra junto a la cabeza, en el centro de la oreja (él ya tiene el que yo me acabo de hacer) y con lágrimas en los ojos. Nos consolamos mutuamente, ¡pobrecitos nosotros!, descansamos de la traumática experiencia un ratito y, tras recibir las concernientes explicaciones sobre el lavado, a la calle.

 No veas cómo pica, colega. Mi oreja debe estar a mil grados, a pear de este viento frío que me alivia un poco el dolor ardiente (bueno, que tampoco es para tanto).

 Han pasado algo menos de veinticuatro horas, y voy descubriendo lo que va a ser el primer mes con esto, dolor al lavarlo (por la mañana y por la noche, lo que significa que voy a llegar tarde a clase hasta que deje de lavármelo, se siente), ya no toco mi oreja y procuro llevar el pelo recogido 8esta noche voy de disco… Pues coleta a lo Moschino), duermo sobre la oreja derecha y hablo por teléfono también por la diestra. Esto, dolor y un hoyo que atraviesa uno de mis cartílagos con un palo de acero es lo que he conseguido. Os pondría una foto, pero ya sabéis lo de mis cámaras… Bueno, cuando mi oreja abandone este ligero sonrosado que la hace parecer tímida o pecadora (o las dos cosas a la vez… ¿ué habrá escuchado sin que yo me entere?) lo mismo os obsequio con una fotillo.

 Y sin embargo, lo miro en el espejo y me gusta tanto…

Posted by Julia G.C. at 13:37:49 | Permalink | Comments (3)

Sunday, February 11, 2007

Un finde oxidado

 Un fin de semana… Que casi hubiese sido mejor hibernar. Para empezar, el viernes fuimos a la bolera Charlie, Gonzalo, Javi, Criss, Irene, Ugía, Carmen, Luis y yo. Yo no me explico cómo puedo jugar tan mal, ¡hasta el Ugía me ganó! Claro que la culpa es en parte de las bolas, que yo cogía las que menos pesaban y me costaba trabajo no irme detrás al tirarla (de hecho, me caí una vez de culo, no tiene ninguna gracia). Y eso sin ener en cuenta que por la mañana me despedí de la revista del tuto a lo Beigbeder (¿me cambiáis sin parar el artículo? Toma frase ofensiva), aunque eso fue una delicia.

 Después llego a Resolana (esa lejana tierra donde habitan mi padre, Lola y Zaida) y resulta que mi padre tiene tres congresos que preparar y que le va a dar el caos de trabajo (excusa que aprovecha para explotarme una hora como mecanógrafa, gratis y todo, ¡qué cara!). El caso, que le dije que si íbamos con las bicis al río y le llevó media hora cerrar la boca del asombro (siempre que me lo propone, tengo que “estudiar”, pero es que el cardiólogo me ha dicho que haga deporte…) para despu´ñes darse de chocazos porque no podía salir del despacho. Ni siquiera fuimos al cine; lo más lejos que llegamos fue a la Alameda, donde le saqué, como buena hija que soy, un pastel y tiré para el centro mientras él volvía al duro deber del erudito (por cierto que en el centro me compré unos zapatos…).

Total, que mis úncias esperanzas se encontraban en la salida del sábado por la noche con Kathi (María de canguro, qué puntería), hasta que tras cenar empecé a notar un dolor agudo por mi vía auditiva. ¿Por qué yo, oh cruel destino, y por qué en sábado? ¡Cuán des`piadados son los dioses con mi ser! ¿Habré acaso sobrepasado los límites de la cordura mortal y cometido hybris? Resumiendo, que no salí por el dolor, que, of course, my friends, había desaparecido misteriosamente a la mañana siguiente.

 Y todo esto sin apenas Internet por lo de mi padre, que encima me pedía que le corrigiese la grámatica inglesa, le señalé un fallo y estuvo declamando treinta años… Así no hay quien lea, amigos. Y, hablando de leer, terminé (ya iba siendo hora) Tierras de cristal, de Baricco y me encuentro en los inicios del reciente  Premio Planeta Pombo, La fortuna de Matilda Turpin.

 Espero que os haya ido mejor que a mí.

Posted by Julia G.C. at 22:19:42 | Permalink | No Comments »

Thursday, February 8, 2007

Apretando tuercas, un resumen de las últimas semanas

 Lamento la tardanza (si es que hay alguien ahí fuera), pero el vaje a Amsterdam y los exámenes me han tenido entretenida bastante tiempo.

 ¿Amsterdam? Un viaje perfecto, qué ciudad más bella… Además de ser un lugar donde los lazos de afinidad se estrechan, porque los turistas no paran de salvarse la vida unos a otros mutuamente, ante el constante riesgo que suponen las bicis y los tranvías (aunque hablando del tema, en Sevilla ya ha habido un par de accidentes por el carril bici; recordad, conductores, que las bicis tienen prioridad). Los canales, las casitas, el Red Light District, la zona de marcha (de nombre totalmente impronunciable), los últimos días con Bennedeta (que se fue en la mañana del 16 de enero, dos días después del regreso holandés, snif snif), el museo Van Gogh, los mercadillos, los pueblecitos en el campo, el camarero de Volendam (ay, Madeleine…), los coffeeshops (el pasaporte falso de Benne, utilizado por mí en incontables ocasiones, para lo que adoptaba un simpático acento italiano de mafiosilla sureña)… Un viaje inolvidable, en definitiva. Eso sí, mi cámara se llevó la peor parte, porque mientras comía algún desaprensivo desconocedor de mi trágica hisotira personal me abrió el bolso llevándose mi cartera, mi cámara y mi moral por unas horas.

 Y nada, a acostumbrarse otra vez a la rutina tras cinco días de diversión continua. Que si el tuto, Juan Diego, Carmen Montes, la academia… Aunque hay que mencionar el cumple de Criss, el sábado 20 de enero, celebrado con una barbacoa en casa de Irene, noche que más de uno que yo me sé no acaba de recordar. ¡Ahh! ¡Exámenes! ¿Ya? ¿Cómo? Esto es un engaño, nadie me dijo que segundo de Bachillerato fuese un curso de exámenes continuos. ¡Que me devuelvan mi dinero! O, mejor aún, que me devuelvan mi tiempo. Aún así, lo vamos consiguiendo poco a poco, avanzando hacia ese futuro utópico que es el verano, una meta imposible por la que luchamos día a día. ¡Ánimo, camaradas! Ayer mismo estaba al borde de un ataque de nervios y hoy, al salir de ese examen de Arte… Dios, el mundo se ha derretido a mi alrededor, todo ha perdido importancia, y yo he vuelto a respirar.

 Por lo demás, he dedicado mi tiempo libre a las salidas: El Atenea tan animado como siempre, de excursión a Catedral con María, Anna y Kathi (una noche internacional en todos los sentidos), el concierto de Marco (rapero tomareño muy escuchado entre algunos de mis amigos) en el Funclub (¡”menuda sangría”!, temazo el de “Bob y William”, aunque Kathi no entendía las letras y témome que David no estaba en condiciones de escuchar mucho…)… Ah, y algunas películas interesantes: “Fuerte Apache”, con Juan Diego (el actor…) y Lolita, sobre el cansancio de trabajar en un centro de menores; y la fabulosa “Babel”, una historia en cinco idiomas, cinco mundos que colisionan…

 Bueno, sólo me queda anunciar que (igual que el santo de Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina) voy ampliando mi obra, y esta semana he terminado de corregir un nuevo cuento: La metamorfosis de Eugea. Interesados pueden contactar conmigo vía mail y se lo mandaré encantada. Y, para que no os vayáis de vacío, ea, deberes: Investigad la etimología de la palabra…

 En fin, concluyo el post que no quiero parecer excesivamente intensa. Cada post, algo de chatarra que me quito de encima, a ver si doy con la clave.

Posted by Julia G.C. at 16:37:40 | Permalink | Comments (2)